Las tormentas más fuertes, dicen, producen árboles más resistentes. Esta metáfora, tan simple como profunda, nos recuerda que la adversidad no solo nos golpea, sino que también nos forja. He aprendido esta verdad de primera mano, porque sé lo que cuesta perderlo todo y tener que empezar de nuevo. La humildad que nace de esta experiencia es un faro, no una debilidad, que nos guía para entender que, sin importar cuánto poseamos, nuestro verdadero valor radica en la capacidad de reconstruir, de levantarse y de seguir adelante.
Es este espíritu de resiliencia y humildad el que necesita Colombia en este momento crucial. No se trata de un llamado a un partido político específico, sino a la conciencia de una nación. Las palabras ya no son suficientes; es hora de caminar unidos, de dejar a un lado las divisiones y los intereses personales para enfocarnos en un objetivo común.
El Congreso de la República debe ser nuestro primer punto de acción en 2026. Necesitamos representantes que no solo prometan, sino que también comprendan el verdadero precio de las luchas cotidianas de los colombianos. Buscamos legisladores que prioricen las necesidades del pueblo por encima de las agendas partidistas, que trabajen incansablemente por la paz, la seguridad, la salud, la educación, la infraestructura vial y la prosperidad de todos.
Pero la transformación no termina ahí. Después de sentar las bases en el Congreso, debemos elegir a un presidente o presidenta que no solo lidere, sino que sirva. Alguien que entienda que el poder real reside en la capacidad de escuchar y de actuar con empatía. Alguien que se preocupe genuinamente por el bienestar de cada ciudadano, que construya puentes en lugar de muros, y que nos guíe hacia un futuro más justo y equitativo.
Este es un momento para la acción colectiva. Si caminamos unidos, con la humildad de quienes saben lo que es empezar de cero y con la fortaleza de quienes han resistido las peores tormentas, podremos cambiar el rumbo de nuestra nación. Este 2026, hagamos que el cambio empiece en las urnas, por un futuro mejor para todos los colombianos. La esperanza es un acto de valentía, y es hora de que seamos valientes.
Columnista :
MARCELO A. ARANGO MOSQUERA


































































