La política colombiana, siempre dinámica y llena de giros inesperados, nos presenta una de sus jugadas más intrigantes. *El expresidente Álvaro Uribe, figura central en la polarización del país*, anuncia su regreso al ruedo electoral, no solo como líder de su partido, sino como candidato al Senado bajo el número 25. Sin embargo, lo que realmente captura la atención es la atípica alianza que lo acompaña: *Germán Vargas Lleras, su antiguo rival político, se une a la campaña como jefe de debate de un proyecto de “Unidad Nacional”*.
A primera vista, la unión del *Centro Democrático y Cambio Radical* parece forzada. Uribe, con su base conservadora y su discurso de mano dura, y Vargas Lleras, un pragmático que ha sabido moverse entre diferentes administraciones, parecen tener más diferencias que similitudes. No obstante, esta alianza revela un objetivo común: *contrarrestar la influencia de las fuerzas de izquierda* lideradas por el presidente Gustavo Petro.
Para lograrlo, la estrategia es audaz: la lista al Senado de Uribe buscará jalonar votos no solo para su partido, sino para una coalición más amplia que, según el texto, podría incluir hasta cinco agrupaciones políticas.
La meta es clara y ambiciosa: *“colocar al menos la mitad de la composición del Senado y la Cámara de Representantes”*. De lograrse, esta *“Unidad Nacional”* podría influir significativamente en la agenda legislativa del país y debilitar las reformas propuestas por el gobierno actual. La inclusión de la *Reserva Activa del Ejército* con listas propias añade una capa más de complejidad a este entramado, señalando una coordinación entre diversas fuerzas que,*hasta ahora, parecían operar de forma independiente*.
Sin embargo, esta aparente unión también plantea preguntas. *¿Es esta alianza una convergencia genuina de ideas o un simple unión de conveniencia para recuperar el poder?.* La historia de la política colombiana está llena de coaliciones que se disuelven una vez alcanzado el objetivo. La figura de Uribe, aunque potente, también genera un rechazo significativo. Será un desafío para esta nueva alianza convencer a un electorado escéptico de que sus intereses comunes están por encima de las diferencias ideológicas. *En este nuevo capítulo de la política colombiana, el ajedrez se pone cada vez más interesante*.


































































