El anuncio de la APP El Estanquillo–Popayán, con su inversión de 8.8 billones de pesos, es sin duda una noticia para celebrar. El Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Transporte, ha pintado un cuadro de progreso, desarrollo y conectividad que parece ser la respuesta largamente esperada para el suroccidente del país. *Se nos habla de una “megaobra” con 14 túneles, 125 puentes y 62.3 kilómetros de doble calzada, obras que prometen transformar la movilidad y dinamizar la economía. Se resalta el interés de inversionistas de más de diez países, lo que sin duda añade un sello de credibilidad y seriedad al proyecto*.
Sin embargo, detrás del brillo de las grandes cifras y la pompa de los eventos oficiales, hay una serie de preguntas que merecen ser planteadas. *Una columna de opinión no debe quedarse en la superficie de un comunicado de prensa, sino que debe profundizar en los detalles que a menudo se omiten.*
*El costo invisible: ¿Qué hay del medio ambiente y la comunidad?*
El comunicado menciona que se han “recogido las mejores prácticas” en materia ambiental. Pero, ¿cuáles son esas prácticas? La construcción de *14 túneles y 125 puentes* no es una tarea menor. ¿Cómo impactarán estas obras los ecosistemas naturales de la región? ¿Se han realizado estudios de impacto ambiental exhaustivos que aseguren la protección de la flora y fauna locales? *Una infraestructura moderna no puede construirse a expensas del entorno natural que la rodea*.
Además, el proyecto contempla la *adquisición de más de 600 predios*. Esto no es solo un número; representa a cientos de familias y comunidades. ¿Cómo se está gestionando este proceso de expropiación? *¿Se están garantizando indemnizaciones justas y oportunas para quienes verán sus vidas directamente impactadas por la obra? El desarrollo económico debe ir de la mano con la justicia social para ser sostenible.*
*La ruta de los desafíos: ¿Y los riesgos financieros y de ejecución?*
Se habla de una inversión histórica, pero no se detallan los posibles riesgos. En proyectos de esta magnitud, los sobrecostos y los retrasos son una preocupación recurrente. *¿Qué mecanismos se han implementado para asegurar que la obra se mantendrá dentro del presupuesto de los 8.8 billones de pesos y que se cumplirá el cronograma de preconstrucción y construcción?* ¿Qué contingencias existen para mitigar problemas geológicos, conflictos sociales o cualquier otro factor que pueda afectar la ejecución? 
Finalmente, el Gobierno resalta que esta es una “apuesta estratégica” del presidente Petro. Esto invita a una reflexión sobre la continuidad de las políticas de infraestructura en Colombia. *¿En qué se diferencia esta iniciativa de las concesiones de gobiernos anteriores? ¿Realmente se trata de una inversión “histórica” o simplemente de la continuación de un modelo de desarrollo que ha funcionado en el pasado?
La APP El Estanquillo–Popayán promete un futuro de prosperidad y conectividad. Sin embargo, para que el camino sea verdaderamente firme, es fundamental que el Gobierno no solo celebre los avances, sino que también responda con transparencia a las preguntas críticas sobre su impacto social, ambiental y financiero.
*El progreso no puede ser solo cuestión de asfalto y cemento; debe ser un sendero de bienestar y equidad para todos, 25 años demorará la obra Timbío el Estanquillo..*


































































