El rumor político tiene un eco particular en *lugares como el Parque Caldas*, donde las frases de antaño se desempolvan para ilustrar la coyuntura. En estos corrillos, la sabiduría popular se ha invocado para describir una situación que se cuece a fuego lento en el Cauca: *la puja por los cupos al Congreso, específicamente para los aspirantes del Bordo, Cauca*. Y el protagonista de este análisis no es otro que el dicho: *“El que se fue a Barranco, perdió su banco”.*
*Las Raíces de una Advertencia Eterna*
Este adagio, que ha trascendido generaciones, es una joya del refranero popular, aunque su geografía exacta a veces varíe. Su origen más reconocido lo sitúa en la cotidianidad de las paradas de autobús, trenes o incluso en los muelles de antaño. *“Barranco”* no es solo un lugar; es una metáfora de la distracción, del desvío, de la acción de *abandonar temporalmente la posición ganada. El “banco”*, por su parte, simboliza el puesto, la silla, la oportunidad, el lugar seguro o el derecho adquirido.
En esencia, la frase encapsula una de las lecciones más duras de la vida: *la negligencia tiene consecuencias.* Si abandonas tu lugar, corres el riesgo de que otro lo ocupe. Es una advertencia sobre la *vigilancia, la constancia y la importancia de no dar por sentado lo que se posee.*
*El Banco Perdido en el Cauca*
La sabiduría popular se ha aplicado con puntería en el ámbito electoral, donde la metáfora del “banco” es tan literal como figurada. Las voces del Parque Caldas sugieren que esta sentencia cae como anillo al dedo a la dinámica interna del Partido Liberal.
Se dice que el exdiputado *Mauricio Medina*, quien *cargaba con el peso de una supuesta traición pasada de Jesús Ignacio García*, es ahora el *“bendecido”* y el ungido por su colectividad. Es decir, ha recuperado o se ha asegurado su *“banco” político*.
En contraste, el dicho se lanza sobre aquel aspirante que, a pesar de parecer fuerte inicialmente, ha visto cómo su espacio se diluye. Es la personificación de quien, por cálculo erróneo, *exceso de confianza, o por haberse “ido a Barranco” (entiéndase, haberse alejado de la estrategia, del contacto con las bases o de las alianzas clave), ha perdido la posición de privilegio*.
*Su silla, su “banco”, se ha desocupado, y otro, en este caso Medina, se ha sentado en ella*.
*La Vigencia de la Constancia y la Lealtad*
Esta situación no es nueva. La política, como la vida, odia el vacío. *La fortaleza de un líder o de un candidato es efímera si no se alimenta con presencia, con alianzas sólidas y, sobre todo, con la capacidad de mantener el control de su narrativa y su base*.
El caso caucano nos recuerda que la política es un juego de ajedrez constante. El “banco” en el Congreso se gana con trabajo constante, no con la fama del pasado. *Para los aspirantes del Bordo y para la clase política en general*, el dicho es un eco permanente: *quien se distrae, quien se confía o quien da un paso en falso lejos de su centro de poder, cede terreno valioso.*
*El éxito, ya sea para Mauricio Medina o para cualquiera, radica en entender que el “banco” es un lugar que hay que defender con uñas y dientes*. Y para el que se quedó sin él, la lección es clara: en la próxima contienda, es mejor no irse de viaje. *Manténgase sentado, porque en la política, como en la parada, el que se levanta pierde su silla*.
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