La postal es dolorosa: el *Puente de la Custodia*, más conocido popularmente como *Puente Chiquito*, se desmorona ante los ojos de todos. Sus más de 300 años de historia, forjados en piedra sobre el *Río Molino* desde 1713, penden hoy de un hilo tan frágil como la memoria colectiva. Y esta no es solo la historia de un puente; es el reflejo del estado actual de nuestra conciencia patrimonial en Popayán.
El abandono es total, una herida abierta en el corazón de la ciudad. Las *grietas en su estructura* y una *base socavada* son síntomas de una enfermedad que va más allá de la erosión natural. Es la *dejadez* y el *poco interés social y gubernamental *lo que está carcomiendo este monumento.
*La Ausencia del Sentido de Pertenencia*
El problema se agrava cuando miramos quiénes están al frente de la administración. ¿Qué le va a importar el Puente Chiquito a quien es de *Nariño o del Caquetá*?
*La historia nos da la respuesta:* El verdadero compromiso nace del arraigo. Recordamos a líderes como *Edgar Simmonds*, quien, en su momento como alcalde, demostró amor propio por la ciudad. Él, con un sentido de pertenencia inquebrantable, *restauró este puente con sus propias cesantías*. ¡Esa es la medida del liderazgo que se necesita, un amor que sacrifica lo propio por lo colectivo!
Hoy, en contraste, el silencio administrativo es el peor grafiti que puede tener el puente. El poco interés se hace evidente en la falta de acción. Estos foráneos, o aquellos que carecen de la profunda conexión con nuestra idiosincrasia, permiten que nuestro patrimonio se hunda.
*¿Olvidar es Nuestra Memoria?*
Presenciar cómo un monumento de esta antigüedad se hunde es una muestra flagrante de cómo estamos traicionando nuestro legado. El patrimonio no es un lujo, es la columna vertebral de nuestra identidad. *Dejar caer el Puente Chiquito es permitir que se caiga un pedazo de lo que somos.*
Y la pregunta más dura no es para la administración, sino para nosotros mismos: *¿o así es nuestra memoria? ¿De frágil, de ingrata*, donde se nota la verdadera carencia en lo propio? Pareciera que el presente ha decidido que la historia es una carga, un estorbo.
No podemos permitir que el Puente Chiquito se convierta en un epitafio a nuestra indolencia. Su rescate no es un gasto, es una inversión en la dignidad de nuestra historia. Que la historia no pase al olvido. Es hora de actuar y *exigir el mismo nivel de compromiso que demostró Edgar Simmonds*, antes de que solo nos quede la vergüenza de haberlo perdido.
Entérate en *Instagram, X, TikTok, Whatsapp, Facebook, threads,* y gratis en nuestra Noticia diaria ¿Dudas o sugerencias? escríbenos a noticias@caucaextremo.com
*www.caucaextremo.com #laotracaradelanoticia & Colombia extremo Televisión #cercadeti*


































































