La experiencia de participar como jurado en el Reinado de Miss Simpatía 2025 en la Cárcel y Penitenciaría de Media Seguridad para Mujeres de Popayán fue más que un evento de esparcimiento; fue una lección de vida. Detrás de los altos muros de La Magdalena, donde las dificultades son una realidad diaria, presencié un derroche de talento, alegría y, sobre todo, dignidad inquebrantable.
Este certamen no es una trivialidad; es un poderoso camino de transformación y esperanza. Nos recuerda que la esencia humana—el deseo de ser vista, valorada y celebrada—no se extingue por las circunstancias. Aun en medio de las pruebas, existe una luz que merece ser cultivada.
Sembrar Futuro a Través de la Inclusión
La corona de “Miss Simpatía” no es solo un título; es un símbolo de resiliencia y un reconocimiento al esfuerzo por mantenerse de pie. Es un proceso que me inspira profundamente, porque al acompañarlo, descubrimos una verdad fundamental: abrir oportunidades es también cuidar, creer y sembrar futuro.
La inclusión no puede limitarse a ciertos sectores; debe extenderse a todos los rincones de nuestra sociedad, incluyendo aquellos que cumplen una pena. Estos espacios de arte, cultura y autoestima son vitales porque les permiten a las reclusas:
- Recuperar la Identidad: Por unas horas, dejan de ser un número para ser una mujer con nombre, gracia y talentos.
- Fortalecer el Vínculo Social: Demuestran a la comunidad y a sí mismas que la capacidad de superación es real.
- Preparar el Mañana: Una persona que recupera su autoestima es una persona mejor preparada para la resocialización y para enfrentar la vida fuera de prisión.
Un Compromiso con el Cauca Incluyente
Mi profundo agradecimiento a la Alcaldía de Popayán y a la dirección de la Cárcel y Penitenciaría de Media Seguridad para Mujeres La Magdalena. Su invitación no fue solo un honor, sino una reafirmación del compromiso con un Cauca Incluyente.
La verdadera gestión social se mide por la capacidad de mirar a los ojos a quienes la sociedad suele ignorar. Al invertir en estos procesos, el departamento no solo cumple una función legal, sino que abraza una responsabilidad moral: la de creer en la capacidad de cambio de cada persona.
Sigamos abriendo puertas. Sigamos sembrando futuro. Porque en cada sonrisa y en cada acto de coraje que vi en La Magdalena, latía la convicción de que la dignidad es la base de la verdadera transformación.


































































