La noticia emitida por la Secretaría de Tránsito y Transporte de Popayán sobre la entrada en operación de las cámaras de fotodetección en los puntos de Campanario y Salesianas a partir del próximo 16 de octubre no debe tomarse como una simple advertencia de sanciones. Es, ante todo, un llamado a la responsabilidad cívica y a la cultura de la seguridad vial en nuestra ciudad.
Es fácil caer en el reproche o en la crítica a lo que se percibe únicamente como un afán recaudatorio. Sin embargo, la implementación de esta tecnología, tal como lo menciona la Secretaría, tiene un propósito mucho más profundo y vital: fortalecer el control vial y reducir la accidentalidad en zonas críticas. Las cifras de siniestros en Popayán, como en muchas ciudades, son alarmantes y detrás de cada accidente hay una tragedia humana que se puede prevenir.
Las cámaras no son más que testigos imparciales de nuestro comportamiento al volante. La lista de infracciones que detectarán abarca los errores más comunes y peligrosos que cometemos diariamente: el exceso de velocidad, el mortal descuido de conducir con el SOAT o la técnico-mecánica vencidos, el incumplimiento del pico y placa que afecta la movilidad general, el peligroso cruce de semáforo en rojo, y el irrespeto al peatón al detenerse sobre la cebra.
Cada una de estas acciones pone en riesgo no solo nuestra vida, sino la de peatones, ciclistas y otros conductores. Una multa no es solo un castigo económico, es la evidencia de que hemos fallado en nuestro deber de proteger la vida en el espacio público.
La Tecnología al Servicio de la Vida
Popayán da un paso importante al incorporar tecnología de punta para la gestión del tránsito. Las fotodetecciones, bien implementadas y con total transparencia, son una herramienta comprobada para modificar hábitos de conducción de manera masiva. El solo conocimiento de que un acto irresponsable quedará registrado suele ser un disuasivo más efectivo que la presencia esporádica de un agente de tránsito.
No obstante, esta medida debe venir acompañada de una pedagogía vial intensiva y constante. La Secretaría tiene el reto de comunicar no solo dónde están las cámaras y qué detectan, sino por qué es vital cumplir cada norma. La educación debe ir de la mano con la coerción.
Un Compromiso Colectivo
El éxito de las cámaras no se medirá en la cantidad de comparendos que generen, sino en la reducción del número de heridos y fallecidos en las vías. Es hora de dejar de ver las cámaras como el “enemigo” y empezar a verlas como un aliado para la seguridad colectiva.
La invitación es clara: respetemos los límites de velocidad, mantengamos nuestros documentos al día, y seamos pacientes en los cruces semaforizados. La responsabilidad de tener unas vías más seguras no recae únicamente en la Secretaría, sino en cada conductor que a partir del 16 de octubre tiene una razón más para conducir con conciencia en Popayán.


































































