La participación del gobernador del Cauca, Octavio Guzmán, en el Foro Mundial de la Alimentación 2025 de la FAO en Roma, no es un mero acto protocolario; es la reafirmación de que los desafíos del desarrollo rural y la construcción de paz tienen eco y potencial en el departamento. La presencia del Café del Cauca en este escenario internacional es el principal estandarte de esta visión.
El café, más que un producto de exportación, se presenta como un motor de transformación social y económica en una región históricamente marcada por el conflicto. Las palabras del gobernador Guzmán, “Creemos en el café como una oportunidad de paz para nuestro Cauca”, resumen un enfoque estratégico que vincula intrínsecamente la productividad agrícola con la reconciliación territorial. Es un mensaje poderoso que proyecta la imagen de un Cauca que, a través de sus cultivos, está sembrando esperanza.
La asistencia a un foro de esta magnitud subraya el compromiso del gobierno departamental con la sostenibilidad y la búsqueda de alianzas e inversiones. Estos elementos son cruciales. Para que el café sea un verdadero “ejemplo de sostenibilidad, desarrollo rural y construcción de paz,” se requiere el fortalecimiento de los sistemas agroalimentarios mediante la cooperación internacional y el trabajo conjunto entre el sector público y privado. Esta sinergia es la clave para transformar la vida de miles de familias campesinas, garantizando que los beneficios de la producción lleguen directamente a la base social.
En conclusión, el viaje a Roma es una declaración: el Cauca no solo lleva a la mesa mundial un café de alta calidad, sino también una historia de resiliencia y un modelo de desarrollo que utiliza la agricultura como herramienta para la paz. El gobernador Guzmán ha logrado llevar “la voz de nuestro territorio al escenario internacional,” posicionando al Cauca como una “tierra de trabajo, esperanza y transformación.” Ahora, la tarea más importante es capitalizar estos contactos internacionales para asegurar que el impulso de este foro se traduzca en proyectos tangibles y duraderos que consoliden al café como el sabor inconfundible de la paz en la región.


































































