El pasado 19 de octubre, Popayán fue testigo de un fenómeno político que debería resonar en todos los estrados del país: la victoria de Fuerza Joven en las elecciones de Consejeros de Juventud. Más allá de los números y los escaños, este resultado es un grito de autonomía y un contundente rechazo a las viejas prácticas políticas.
La elección no solo demostró la capacidad de movilización de jóvenes con edades entre los 14 y 28 años, sino que confirmó que la juventud está cansada de ser un simple apéndice o un botín electoral para los caciques de siempre. Fuerza Joven se erigió como el primer movimiento independiente capaz de superar las estructuras partidistas tradicionales y, lo que es aún más significativo, desbordar la influencia de figuras políticas con credencial, como se menciona, “un congresista que juega a dos bandas”.
La Derrota de la Doble Moral
El mensaje es claro y demoledor para la clase política local. La derrota de las listas apadrinadas por el poder tradicional demuestra que la juventud ya no se deja seducir por el clientelismo ni por la promesa vacía.
Un congresista que “juega a dos bandas” —es decir, que simula apoyar las causas jóvenes mientras intenta instrumentalizar el proceso electoral para su beneficio— no logró superar la unidad y la gestión concreta que propone Fuerza Joven. Este movimiento no se limita a “soñar”, sino que “gestiona y concreta acciones colectivas para mejorar el desarrollo integral de nuestra región”. Esta es la nueva narrativa política: menos discursos y más resultados.
La credencial de un político, por rutilante que sea, no vale nada frente a la autenticidad y el trabajo de base. Los jóvenes consejeros electos le han recordado a la élite política que la representación auténtica no se hereda ni se compra; se construye con el trabajo diario, la independencia y la coherencia.
Un Mandato de Independencia
La victoria de Fuerza Joven en Popayán es más que una elección; es un mandato. Es un llamado a que los nuevos consejeros electos mantengan su columna vertebral firme y no cedan ante las tentaciones de cooptación.
El reto ahora es transformar esta energía electoral en incidencia real. Los consejeros deben utilizar su espacio para:
- Fiscalizar las políticas públicas destinadas a la juventud.
- Gestionar recursos y programas de desarrollo integral.
- Mantenerse leales a la base que los eligió: jóvenes que buscan autonomía, oportunidades y un cambio verdadero para Popayán.
El 19 de octubre se rompió un molde. La capital caucana ha demostrado que la #FuerzaJovenPopayán es una realidad con autonomía y capacidad de liderazgo. Es el momento de la gestión y la concreción. A los nuevos consejeros, la región les exige que demuestren que este triunfo fue, ante todo, una victoria de la dignidad política juvenil.


































































