Mientras el foco nacional se posaba sobre la contundente victoria de Iván Cepeda en la consulta del Pacto Histórico, una historia de resiliencia y arraigo político se escribía discretamente desde el suroccidente del país. El senador caucano Ferney Silva Idrobo emergió de las urnas con un respaldo notable: más de 83 mil votos a nivel nacional, consolidando su liderazgo y reafirmando el peso electoral del departamento del Cauca dentro de la coalición de gobierno.
Obtener el 3.78% del total de votos en una consulta que movilizó a 2.47 millones de votantes a nivel nacional, y posicionarse como el cuarto más votado a nivel de bancada (según el boletín 033), es una proeza que va más allá de las cifras. Es una demostración de que la fuerza política de Silva no es efímera ni coyuntural, sino que está cimentada en las bases regionales, esas mismas que el proyecto progresista busca movilizar.
El Cauca, una región históricamente estratégica y a menudo compleja en el mapa político nacional, entregó más de 140 mil votos a la consulta del Pacto Histórico. Que una porción significativa de ese caudal haya recaído en Silva proyecta al departamento como un bastión crucial y un referente de la participación política progresista. El liderazgo de Silva no solo beneficia su carrera, sino que eleva el perfil de su departamento en las mesas de negociación y las decisiones del movimiento.
Pero este triunfo, tal como lo resalta el propio senador, está teñido de un profundo matiz personal. En medio del proceso de campaña, la vida le impuso una de las pruebas más duras: la pérdida de su esposa y compañera. En ese contexto de duelo y profunda tristeza, el respaldo popular, canalizado a través de los votos de amigos, familiares y la gente de diferentes regiones, se convirtió en un verdadero motor.
Esta dimensión humana es la que diferencia la política de la mera aritmética. Cuando el electorado abraza a un líder en su dolor y le otorga su confianza, está reconociendo algo más que su gestión; está reafirmando un vínculo de solidaridad y empatía. La victoria de Ferney Silva es, entonces, un acto de fe mutua: la fe del líder en la posibilidad de continuar a pesar del dolor, y la fe de los votantes en su capacidad para representar sus intereses desde el dolor de la pérdida.
Con esta nueva posición consolidada dentro del Pacto Histórico, Ferney Silva se proyecta como una figura ineludible en la construcción de la agenda política del progresismo. No solo ha demostrado ser un senador con votos, sino un dirigente que, a sus 83 mil respaldos, le añade la valía y la voz de un Cauca que exige ser escuchado con más fuerza. Su renacer político es un testimonio de que, incluso en el momento más oscuro, la gente puede ser la luz que impulsa la lucha.


































































