La reciente movilización social en el sur del Cauca, particularmente en la zona de Rosas, ha puesto a prueba la capacidad de respuesta y la voluntad política de la Gobernación del Cauca. Sin embargo, el enfoque liderado por la Secretaria de Gobierno, Maribel Perafán Gallardo, parece marcar una diferencia crucial: la búsqueda de la concreción sobre la retórica vacía.
Un Enfoque Técnico y Realista: “No Queremos una Mesa Más”
La frase de Perafán, “No queremos una mesa más, sino compromisos reales”, no es solo una declaración, sino un diagnóstico sobre la desconfianza histórica que existe entre las comunidades movilizadas y el aparato estatal. Las mesas de diálogo, a menudo, se convierten en espacios dilatorios que generan actas llenas de promesas vagas sin respaldo presupuestal o técnico.
La instalación de la mesa técnica de trabajo el 31 de octubre, posterior a la movilización, se centró en un paso fundamental: cruzar el pliego de peticiones de la comunidad con el Plan de Desarrollo Departamental “La Fuerza del Pueblo”.
- El Acierto: Este método asegura que los compromisos que se asuman tengan un marco legal y presupuestal ya definido. Al trabajar con los equipos técnicos —y no aún con la figura política del Gobernador— se define lo “realista y cumplible” en el corto y mediano plazo, evitando la frustración de promesas que dependen de recursos que no existen.
- La Honestidad Necesaria: La secretaria fue enfática en la limitación de recursos: “Vamos a ser claros con lo que sí podemos hacer y con lo que no.” Esta transparencia, respaldada por la presencia de la Procuraduría como garante de control, es vital para construir una relación de confianza. Es preferible un “no podemos ahora, pero sí podemos esto” que un “sí” irresponsable.
De la Movilización a la Inversión
El balance presentado por los equipos técnicos sobre las inversiones previstas en las siete subregiones del Cauca, incluyendo temas sensibles como vivienda digna y proyectos sociales en Rosas, transforma la protesta en una hoja de ruta para la ejecución.
Este proceso de diálogo técnico inicial, antes de la “etapa política de negociación” con el Gobernador, es un mecanismo inteligente. Despoja el encuentro inicial de la carga emocional y populista, obligando a las partes a hablar en el idioma de los proyectos, los cronogramas y los presupuestos.
La meta de Maribel Perafán de pasar de la simple mesa de diálogo al compromiso verificable es el estándar que toda administración pública debe seguir. En el Cauca, donde la movilización es un mecanismo frecuente de participación, esta metodología de rigor técnico y transparencia es la única que puede garantizar que las demandas ciudadanas se conviertan en hechos concretos, beneficiando realmente a las comunidades.
El reto ahora es mantener el espacio de seguimiento y concertación acordado. La credibilidad del proceso dependerá de que el papel se traduzca en pala y obra.


































































