La celebración de los 134 años de la Policía Nacional de Colombia no es solo un acto protocolario de izar banderas y entonar himnos; es, ante todo, un momento solemne y necesario para reafirmar nuestra gratitud y compromiso con la institución que lleva sobre sus hombros la responsabilidad diaria de la seguridad.
En ceremonias que incluyen misas y el conmovedor homenaje en el Mausoleo, se recuerdan las vidas de los héroes caídos: oficiales, suboficiales y agentes que entregaron lo más preciado —su vida— en el cumplimiento de su deber, garantizando que el resto de los colombianos podamos vivir, trabajar y soñar.
El Dolor y el Valor en el Cauca
Esta reflexión cobra una intensidad particular en territorios como el Cauca. Es en esta región, marcada por la complejidad geográfica y el asedio constante de la violencia, donde el sacrificio de nuestros uniformados se siente de manera más cruda y frecuente.
En el Cauca, las vidas de estos hombres y mujeres han sido terminadas prematuramente por los violentos que buscan sembrar el terror y desestabilizar el orden. Cada corona de flores depositada en su memoria es un recordatorio del alto costo de la paz y de la valentía inmensa que se requiere para vestir el uniforme azul en zonas de conflicto.
El Momento de Nuestro Apoyo
La mejor manera de honrar la memoria de quienes han caído no es solo con un minuto de silencio, sino con un apoyo activo e incondicional a quienes siguen en pie. Este apoyo debe ser triple:
- Reconocimiento Social: Dejar de lado la polarización y reconocer el valor intrínseco de su labor, entendiendo que el bienestar de los colombianos es su principal misión.
- Apoyo Institucional: Exigir y garantizar que cuenten con los recursos, el equipamiento y la formación necesarios para protegerse a sí mismos mientras nos protegen a nosotros.
- Respaldo Moral: Defender su dignidad cuando son injustamente atacados y reconocer su esfuerzo en las regiones donde el peligro es constante.
Hoy, al conmemorar 134 años de historia, la Policía Nacional nos recuerda el valor de la dedicación al servicio. Es nuestro deber, como ciudadanos, ponernos del lado de quienes, día tras día, arriesgan todo por el orden y la tranquilidad del país. Que el sacrificio de los héroes del Cauca y de todas las regiones de Colombia sea la inspiración para que nuestro apoyo sea tan firme como su juramento.


































































