El pasado viernes 14 de noviembre de 2025, Popayán fue testigo de un evento que trasciende la simple agenda cultural: la Reactivación del Museo Nacional Guillermo Valencia. Más que la reapertura de un edificio, este Concierto de Reactivación se sintió como un abrazo a la comunidad, un diálogo vibrante donde la memoria, el arte y la historia volvieron a tomar la palabra, y el corazón de la ciudad latió al ritmo de sus propias raíces.
La entrada libre fue el primer acierto, un gesto que subraya la esencia democrática de la cultura, asegurando que este renacer fuera una fiesta de todos y para todos. A las 5:00 p.m., el patio del Museo, testigo silencioso de la historia valenciana, se transformó en un escenario vivo, una caja de resonancia para las diversas voces musicales de nuestra región.
La curaduría sonora fue excepcional. El Bocana Group nos transportó de inmediato a la inmensidad del Pacífico. Sus sonidos, vivos, profundos y radiantes, trajeron consigo el sabor de la marea, la sombra de los manglares y el eco de los cantos ancestrales. Fue un anclaje poderoso, recordándonos que Popayán es también un puente entre la montaña y el mar, y que la riqueza del Cauca se expresa en esa dualidad sonora.
Luego, la dulzura y la profundidad se hicieron presentes con las melodías andinas tejidas por Óscar, Melissa y María José. Su música evocó la majestuosidad de nuestras montañas, el viento frío que recorre los caminos antiguos y, a la vez, la inmensa calidez de nuestros pueblos. Fue un contrapunto perfecto, equilibrando la fuerza telúrica del Pacífico con la melancolía y la ternura de la sierra.
Y, como el latido esencial, el pulso que nos define, irrumpió nuestra chirimía. Alegre, cercana y absolutamente convocante, envolvió el espacio con ese espíritu festivo que nos une. Es ese sonido inconfundible el que nos recuerda, sin artificios, quiénes somos y el inmenso valor de nuestra tradición popular. La chirimía no solo es música; es la celebración de la vida y el espíritu colectivo.
Este concierto ha sido más que una bienvenida musical. Ha sido un momento simbólico: el reencuentro con un espacio que, tras un periodo de silencio, vuelve a florecer como un centro vital de cultura. Es una invitación a celebrar la belleza, la cultura y la vida que ahora habita en cada nota, en cada obra restaurada, en cada paso que volvemos a dar por sus salas.
El Museo Nacional Guillermo Valencia vuelve a abrir sus puertas no solo como un custodio de la memoria, sino como un faro de resonancia y luz. Honrar este regreso es un deber ciudadano. Permitamos que la música y el arte sigan llenando este espacio, asegurando que el latido renovado del Museo Guillermo Valencia se sienta fuerte y constante en el corazón cultural de Popayán.


































































