La Resistencia a los Antimicrobianos (RAM) no es un problema del futuro; es una crisis de salud pública que está afectando nuestro presente. La Semana de Concienciación sobre la RAM, celebrada del 18 al 24 de noviembre, y el compromiso de entidades como la Secretaría de Salud del Cauca bajo el lema “Actuemos ya: protejamos nuestro presente, aseguremos nuestro futuro”, subraya una verdad ineludible: la eficacia de los medicamentos que han salvado incontables vidas está en riesgo.
Un Peligro Global Impulsado por el Uso Indebido
La resistencia surge cuando microorganismos—como bacterias, virus, hongos y parásitos—desarrollan la capacidad de neutralizar los medicamentos que antes los eliminaban. Como bien explica la secretaria de salud del Cauca, Carolina Camargo, este fenómeno es impulsado en gran medida por el uso inadecuado y excesivo de estos fármacos.
Cuando se toman antibióticos para una infección viral (donde son completamente inútiles) o cuando se utilizan de forma rutinaria en la ganadería y agricultura sin necesidad estricta, estamos, literalmente, seleccionando a los microbios más fuertes y haciéndolos resistentes.
Este problema es democrático: puede ocurrir en cualquier parte del mundo y afectar a cualquier persona. La pesadilla sanitaria no es que surjan nuevas enfermedades, sino que infecciones comunes—una neumonía, una infección urinaria, una herida post-operatoria—vuelvan a ser mortales o imposibles de tratar porque el arsenal médico esencial ha perdido su poder.
Cifras Alarmantes y la Urgencia de la Acción
Las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) son un grito de alarma. Se estima que alrededor de 700,000 personas mueren al año por infecciones resistentes. Si no se toman medidas urgentes y coordinadas, esta cifra podría elevarse a 10 millones de muertes anuales para el año 2050, una estadística que superaría incluso las muertes por cáncer.
Más allá del costo humano, el costo económico es devastador. El tratamiento de infecciones resistentes es más largo, complejo y requiere medicamentos de última línea (más caros), lo que impone una carga insostenible sobre los sistemas de salud a nivel global.
El Rol Indispensable de la Ciudadanía y los Gobiernos
Frenar la RAM requiere un esfuerzo intersectorial que va desde las políticas gubernamentales hasta las decisiones individuales en el hogar.
1. Uso Responsable y Consciente (La Regla de Oro)
El pilar de la lucha es el uso adecuado de antimicrobianos. La automatización y la cultura de “guardar pastillas” deben terminar:
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Consulta Médica: Siempre se debe consultar a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico correcto antes de iniciar cualquier tratamiento antimicrobiano. La automedicación es la enemiga pública número uno.
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Completar el Curso: Es crucial completar el ciclo de tratamiento prescrito, incluso si los síntomas desaparecen. Dejar el tratamiento a medias permite que las bacterias parcialmente resistentes sobrevivan, se multipliquen y se fortalezcan, generando cepas más peligrosas.
2. Prevención: El Mejor Antibiótico
La forma más efectiva de evitar la resistencia es evitar la infección en primer lugar. Esto se logra con prácticas básicas, pero poderosas:
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Higiene: El simple acto de lavarse las manos con frecuencia interrumpe las cadenas de transmisión de muchos patógenos.
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Vacunación: Mantener el calendario de vacunas al día reduce la incidencia de enfermedades y, por lo tanto, la necesidad de usar antimicrobianos.
3. Políticas y Colaboración
Los gobiernos y las organizaciones deben intensificar la vigilancia de la RAM e invertir en la investigación para desarrollar nuevos fármacos. La RAM no respeta fronteras; por ello, la colaboración internacional es la única vía para monitorear y contener su propagación.
Conclusión: Cada Acción Cuenta
La Semana de Concienciación es un llamado a la responsabilidad colectiva. Los antimicrobianos son una herencia científica que no podemos darnos el lujo de perder.
Proteger su eficacia es un acto de solidaridad con las futuras generaciones. Al seguir la guía de los profesionales de la salud y adoptar prácticas de higiene rigurosas, cada persona, en el Cauca y en el mundo, contribuye a un futuro donde estas herramientas cruciales sigan siendo la última línea de defensa contra la enfermedad. Actuemos ya.


































































