El escándalo de la *Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD)* ha escalado de ser una crisis administrativa a un terremoto político que amenaza con derrumbar pilares del actual gobierno. La solicitud de la Fiscalía de enviar a prisión al exministro del Interior, *Luis Fernando Velasco*, e imputar cargos al exministro de Hacienda, *Ricardo Bonilla González*, por presunta corrupción, no es solo un procedimiento judicial; es una prueba de fuego para la promesa de cambio y un llamado de atención urgente sobre la laxitud con la que se manejan los recursos públicos en momentos de emergencia.
*La Responsabilidad No Se Diluye*
La solicitud de la Fiscalía se centra en el presunto manejo indebido de fondos de la *UNGRD*, una entidad creada para proteger a los colombianos de los desastres, no para ser una caja menor de la politiquería. Que el exministro *Velasco* quien ocupó una cartera política clave
*Sea el foco de esta acción, subraya la gravedad de las acusaciones*.
Más inquietante aún es la vinculación del exministro de Hacienda, *Ricardo Bonilla*. Aunque el texto menciona que también se le pide imputar los mismos delitos, su inclusión en el expediente sugiere que el presunto desvío de recursos no fue un acto aislado dentro de la *UNGRD*, sino que pudo tener conocimiento o apoyo en esferas de alta decisión económica del Estado. La Fiscalía está siguiendo el rastro del dinero y de las decisiones que lo movieron, sin importar qué tan alta sea la jerarquía de los implicados.
*La Sombra de los “Cargos de Conciencia”*
El texto hace un llamado a la responsabilidad de *“el mono Gonzales y su clan” y es de resaltar que han inscrito en una lista cerrada al senado han camuflado a varios de sus amigos en los cuales incluye sobrinos de sus socios y hasta una mujer según dicen muchos en los corrillos del Parque Caldas*. Si bien la atención mediática se concentra hoy en Velasco y Bonilla, el recuerdo de otras figuras y clanes políticos ligados a la contratación pública , como los mencionados en el contexto de la *UNGRD y los contratos millonarios del COVID-19 con empresas de pólvora, licores y construcción es fundamental*.
Es crucial no perder de vista el trasfondo de estos escándalos:
- *La UNGRD y el COVID-19*: El manejo de recursos en emergencias, como la pandemia o los desastres naturales, ha demostrado ser un punto ciego de control, donde la urgencia es utilizada como excusa para saltarse los protocolos y favorecer a contratistas sin experiencia idónea.
- *El Abandono de Mocoa:* La mención al caso de *Mocoa y la presunta responsabilidad de figuras como *Hugo Bolaños* trae a colación el verdadero costo humano de esta corrupción: el abandono de comunidades que dependen de la UNGRD para su reconstrucción y supervivencia. *La corrupción en la gestión del riesgo es, literalmente, poner en riesgo la vida de las personas*.
*La Prueba de Fuego para la Justicia*
Este es un momento de gran trascendencia para el *sistema judicial colombiano. La Fiscalía, con esta solicitud, demuestra su voluntad de investigar y judicializar a altos funcionarios*.
Ahora, la pelota está en el tejado de los jueces. El sistema debe actuar con *celeridad, transparencia y rigor*, garantizando el debido proceso para los exministros, pero enviando un mensaje inequívoco: en Colombia, la justicia debe ser implacable contra quienes roban los recursos destinados a mitigar la tragedia y la necesidad.
Si la justicia falla en este caso, el mensaje que quedará es que el poder político puede blindar a los corruptos. Si, por el contrario, los altos funcionarios terminan respondiendo por sus actos, se estará dando un paso gigantesco para *restaurar la confianza* y demostrar que la política no es un escudo, sino una responsabilidad que se paga cara cuando se traiciona. *La lucha contra la corrupción exige que el huracán de la UNGRD limpie, y no solo arrase, los despachos del poder*.


































































