El exministro caucano, con la serenidad que da el conocimiento del camino judicial ya recorrido, ha emitido un mensaje contundente a través de su cuenta de X. No es un grito de frustración, sino una declaración de guerra —legal y moral— contra aquellos que, según su versión, buscan beneficios judiciales a costa de su nombre.
La Narrativa del Acusado
El núcleo de su defensa es claro: las voces que hasta ahora han dominado el debate público y fiscal provienen de quienes “de manera delincuencial se apropiaron de recursos públicos” y ahora, señalando a otros, buscan un atajo en la justicia. Esta es una acusación grave y directa, que apunta al corazón de la credibilidad de los testigos en el proceso.
En un país polarizado y saturado de información, la verdad judicial a menudo llega tarde para salvar la reputación en el tribunal de la opinión pública. El exministro, sin embargo, se planta firme: el material probatorio que presentará ante el Tribunal de Bogotá y la Corte Suprema de Justicia es la herramienta que “desmontará todas las barbaridades y falsedades”.
El Precedente de la Inocencia
El elemento más potente de su mensaje no es la promesa de pruebas futuras, sino el recuerdo del pasado. Hace 17 años, enfrentó un “terrible montaje”, un calvario que culminó con su declaración de inocencia por parte de la Corte y la condena a los “falsos testigos”. Este precedente no solo infunde una capa de credibilidad a su actual defensa, sino que también funciona como una advertencia: la justicia, aunque lenta, ya demostró ser capaz de diferenciar la verdad del montaje.
“Estoy listo de nuevo para dar la batalla”, dice. Es la voz de quien conoce el lodazal y sabe que su única arma es la paciencia, la documentación y el rigor en los estrados judiciales.
La Respuesta al Odio
En un gesto que eleva el tono del debate por encima de la reyerta digital, el exministro dirige unas palabras a sus detractores en redes sociales. En lugar de responder con “rencor” y “contribuir a la siembra de odios”, opta por la paciencia y la confianza en el proceso judicial.
Esta postura, más allá de ser una táctica comunicacional, es una lección de temple en el ambiente político actual. Reconoce la polarización como el caldo de cultivo de la agresión verbal, pero se niega a ser parte de ese ciclo tóxico. Su campo de batalla es el estrado, no el timeline de X.
Un Llamado a la Fe en la Justicia
La decisión de la Fiscalía es solo el inicio formal de un proceso. Lo que el exministro caucano le pide al país, y a sus amigos, es paciencia y fe en que el sistema de justicia funcionará. En un momento donde la presunción de inocencia parece ser la primera víctima de cualquier escándalo, el exministro elige un camino difícil, pero digno: esperar el debate judicial en la seguridad de que saldrá limpio de esta prueba. Su mensaje es un recordatorio de que, a pesar del ruido mediático, la última palabra la tienen las pruebas y los jueces.


































































