La reciente imposición de bandas a las 10 candidatas del Reinado de Pubenza marca mucho más que el inicio de un certamen; es el banderazo de salida para una de las manifestaciones culturales más profundas de nuestra región. En este acto, lo que se entrega no es un accesorio de tela, sino un vínculo de responsabilidad con la historia y el sentir de la ciudad.
Una Tradición que se Renueva
Históricamente, las Fiestas de Pubenza han sido el espacio donde Popayán se reconoce a sí misma. Al ver a estas diez jóvenes recibir sus bandas, la ciudadanía no solo observa una competencia estética, sino la delegación de una vocación: la de ser embajadoras de la alegría, el civismo y la resiliencia caucana.
El Símbolo del Compromiso
Es digno de resaltar que el evento se haya enmarcado en una jornada cultural. Esto envía un mensaje claro: Pubenza no es solo fiesta, es patrimonio. Las candidatas asumen el reto de representar sus barrios y comunas, convirtiéndose en el rostro visible de una comunidad que busca espacios de sano esparcimiento y unión tras los desafíos cotidianos.
“La banda no es un trofeo, es un puente entre la administración, la cultura y el ciudadano de a pie.”
El Reto de las Fiestas
El desafío para las participantes y para la organización es mantener vivo ese “sentir de las fiestas” sin perder de vista la importancia de la convivencia. La imposición de bandas es el primer paso de un camino que debe estar lleno de:
- Inclusión: Que todos los sectores de la ciudad se sientan representados.
- Cultura: Que la música, la danza y el arte local sean los protagonistas.
- Respeto: Que el fervor festivo se traduzca en orgullo por nuestra ciudad.
En conclusión, el Reinado de Pubenza comienza con buen pie al exaltar el valor simbólico de sus participantes. Ahora, queda en manos de las candidatas y de los payaneses transformar ese compromiso en una celebración que honre nuestras raíces y proyecte a Popayán como la capital cultural que siempre ha sido.


































































