El mapa político de Colombia de cara a 2026 empieza a dibujarse con una claridad necesaria: la de las coaliciones que entienden que el tiempo de los personalismos ha caducado. En este escenario, la irrupción de Gustavo García como cabeza de lista al Senado por el Frente Amplio Unitario no es solo un movimiento táctico, sino un mensaje de fondo sobre la identidad del progresismo que viene.
La apuesta es ambiciosa: consolidar una fuerza donde converjan sectores como Esperanza Democrática, el PTC y el Partido Ecologista, bajo una premisa que García ha defendido con insistencia: el carácter liberal. Pero no se trata de un liberalismo de élites, sino de uno que abraza la defensa de las libertades individuales, la justicia social y el respeto por las instituciones, buscando un centro de gravedad que permita gobernar para las mayorías sin perder la esencia transformadora.
El Cauca como Epicentro de la Gestión
La visita de Gustavo García al Cauca este 23 de enero no es fortuita. Mientras que en Bogotá se discuten umbrales y personerías, en el sur del país se vive la urgencia de una gestión real. El Cauca, con su inmensa diversidad étnica y sus heridas históricas, es el lugar donde la frase “la unión hace la fuerza” deja de ser un eslogan para convertirse en una estrategia de supervivencia y desarrollo.
La lista que lidera García busca ser un espejo de esa realidad. Al incluir figuras de la talla de Fabio Arias y Domingo Ayala, provenientes del corazón del sindicalismo, junto a jóvenes y representantes de comunidades diversas, el Frente Amplio Unitario está enviando un mensaje directo al sur de Colombia: la representación ya no puede ser centralista. La gestión para el Cauca, Nariño y el Putumayo debe nacer de una coalición que entienda que el desarrollo del país pasa obligatoriamente por cerrar las brechas de la periferia.
Un Reto de Coherencia
El principal desafío, como bien lo señala García, es la consolidación de la unidad. En un espectro político propenso a la fragmentación, mantener cohesionadas fuerzas tan distintas es una tarea de orfebrería política. Sin embargo, la propuesta de darle un matiz liberal a esta unión podría ser el pegamento que atraiga a esos sectores moderados que buscan cambio, pero con estabilidad.
El próximo 23 de enero, el Cauca escuchará una invitación a la acción. La propuesta es clara: gestionar para el sur, no desde la promesa vacía, sino desde la fuerza de una lista diversa que entiende que solo unidos se podrá transformar el abandono estatal en inversión y paz territorial. La carrera al 2026 ya comenzó, y para el Frente Amplio Unitario, el camino empieza escuchando a las regiones.


































































