En el complejo ajedrez político del departamento del Cauca, donde las alianzas suelen nacer de fríos cálculos matemáticos, surge un movimiento que parece dictado por una lógica distinta: la del territorio y su gente. La reciente adhesión de Argeny Goméz López a la campaña de Víctor Armero (Fuerza Cauca 103) no es solo una suma de votos; es un mensaje de coherencia para un departamento que clama por liderazgos con rostro humano.
El Deporte como Eje Transformador
Argeny Goméz López no es un nombre ajeno al esfuerzo. Su trayectoria en el deporte caucano le ha otorgado una autoridad que no se compra con publicidad, sino que se construye en las canchas y en las comunidades. Al unirse a Armero,Goméz López traslada esa disciplina y ese “juego limpio” al terreno de lo público. El deporte, más que recreación, es una herramienta de paz en zonas de conflicto, y ver a una lideresa de su talla comprometerse con un proyecto político sugiere que hay una intención clara de rescatar el tejido social a través del movimiento y la disciplina.
Víctor Armero: Escucha y Territorio
Por su parte, Víctor Armero ha logrado consolidar una imagen de político que no solo habla, sino que escucha. En un departamento tan diverso y a veces fragmentado como el nuestro, la capacidad de servicio se mide por la cercanía con el ciudadano de a pie. La “Fuerza Cauca 103” parece entender que el liderazgo no se impone desde una oficina en la capital, sino que se camina junto a quienes viven las necesidades del departamento.
“Cuando el liderazgo se construye con valores, vale la pena caminar juntos.” Esta frase resume la esencia de esta alianza: una política de principios sobre una política de intereses.
Un Futuro de “Grandes Cosas”
La fusión entre Goméz López y Armero simboliza un relevo generacional de ideas. No se trata simplemente de ganar una elección, sino de demostrar que el Cauca tiene “grandes cosas por hacer”. La mezcla de la determinación de Argeny con la visión clara y el arraigo de Víctor propone un modelo de gestión basado en el amor por la región.
Conclusión El Cauca necesita menos retórica y más acciones coherentes. La unión de estos dos perfiles envía una señal potente: el cambio real nace cuando quienes conocen el territorio deciden trabajar en equipo. Si esta “fuerza que transforma” logra plasmar esa energía en políticas públicas, el departamento podría estar ante el inicio de una etapa de renovación necesaria y esperanzadora.


































































