El nombre “Cafeciendo Sueños” evoca una mezcla muy nuestra: el aroma del café que sostiene la economía del Cauca y el despertar de las aspiraciones de quienes heredarán la tierra. No es solo un juego de palabras; es la representación de una estrategia liderada por la Gestora Social, María Victoria Guzmán Vargas, que entiende que la educación en departamentos como el nuestro no solo se libra en el aula, sino en las condiciones previas para llegar a ella.
El Kit como Herramienta de Equidad
A menudo, desde la comodidad de las ciudades principales, se subestima el valor de un kit escolar. Sin embargo, en municipios como Guapi, Timbiquí o López de Micay, un cuaderno nuevo y un lápiz son escudos contra la deserción escolar. Cuando el Estado llega con herramientas tangibles, le está diciendo al niño caucano: “Tu proceso importa y tu entorno no debe ser una barrera”.
La Logística de la Solidaridad
Es notable que la ruta haya iniciado en el Pacífico caucano. Llegar a estas zonas requiere más que voluntad política; exige una logística coordinada que, en este caso, cuenta con el brazo aliado de la Armada Nacional. Esta articulación entre la Gobernación y la Fuerza Pública para fines netamente sociales es el camino correcto: transformar la presencia institucional en oportunidades educativas en lugar de solo cifras de orden público.
Un Reto de 42 Estaciones
El compromiso de recorrer los 42 municipios es ambicioso y necesario. El Cauca es un departamento de contrastes profundos, donde la distancia entre la cordillera y la costa a menudo se traduce en brechas de acceso. “Cafeciendo Sueños” tiene el potencial de ser el hilo conductor que una estas regiones bajo una premisa común: el proyecto de vida de la niñez.
“La verdadera política social no es la que entrega por caridad, sino la que invierte por justicia.”
Conclusión
Si bien los kits son el motor inmediato, el éxito a largo plazo de esta ruta dependerá de que la “semilla” plantada hoy sea regada con infraestructura, conectividad y calidad docente. Por ahora, celebrar que más de 350 niños en Guapi ya tienen los insumos para escribir su futuro es un paso firme. Que el café siga “creciendo” y que los sueños no se queden en el papel, sino que se conviertan en la realidad de un Cauca transformado.


































































