Popayán amanece hoy con un nudo en la garganta y, lamentablemente, con la posibilidad de ver sus esquinas inundadas de desechos. El anuncio de Urbaser sobre los bloqueos en la vía al Parque Tecnológico Los Picachos no es solo un reporte operativo; es un síntoma de una fragilidad institucional que parece repetirse de forma cíclica en nuestra región.
El Bloqueo como Arma de Presión
Es una ironía dolorosa que el lugar destinado a la gestión ambiental y tecnológica de nuestros residuos se convierta en el punto de asfixia de la capital caucana. Si bien las comunidades suelen tener demandas legítimas ante la Alcaldía y la Gobernación, convertir el servicio de aseo en una ficha de cambio es jugar con fuego —o en este caso, con la salud pública—.
Un bloqueo que impide el paso de los vehículos recolectores no solo afecta la estética de la ciudad; pone en riesgo la higiene de miles de hogares y satura un sistema que ya opera bajo una presión constante.
Responsabilidad Compartida: Ciudadanos en Guardia
Ante la contingencia, el llamado de Urbaser a no sacar los residuos es una medida de supervivencia urbana. Aquí es donde la “cultura ciudadana” deja de ser un eslogan para convertirse en una necesidad práctica:
- La doble bolsa: Un gesto pequeño que evita la lixiviación (derrames de líquidos) y la dispersión por animales.
- El almacenamiento preventivo: Mantener los desechos en casa es incómodo, pero verlos regados en la calle por días es peligroso.
El Balón en el Campo del Gobierno
Sin embargo, la voluntad del ciudadano tiene un límite. La solución definitiva no está en cuántas bolsas podamos guardar en el patio, sino en la capacidad de diálogo y gestión de la Alcaldía de Popayán y la Gobernación del Cauca.
¿Por qué los accesos a infraestructuras críticas como Los Picachos siguen siendo tan vulnerables? La recurrencia de estos bloqueos sugiere que los acuerdos previos no se están cumpliendo o que la mediación estatal llega siempre después de que el tráfico se detiene.
Conclusión
Popayán no puede permitirse una emergencia sanitaria en pleno 2026. Los Picachos es un eje fundamental para todo el departamento, y su operatividad debe ser tratada como una prioridad de seguridad regional. Mientras las autoridades buscan una salida negociada, a nosotros nos queda la paciencia y la disciplina de mantener la basura puertas adentro.
Es momento de que el diálogo fluya con la misma urgencia con la que necesitamos que pasen los camiones recolectores.


































































