La reciente inspección liderada por el Secretario General, Franky Darío Almario Bravo, al Centro de Convenciones Casa de la Moneda, no debe leerse simplemente como una visita técnica de rutina. En un departamento donde la ejecución de obras suele estar bajo la lupa del escepticismo ciudadano, alcanzar un 75% de avance es una señal de compromiso que merece un análisis profundo.
La infraestructura como motor de identidad
Un centro de convenciones no es solo un edificio; es el epicentro del intercambio de ideas. La Casa de la Moneda representa para Popayán y para el Cauca la posibilidad de proyectarse a nivel nacional e internacional. Al adecuar estas instalaciones, no solo se están pintando paredes o reforzando estructuras; se está preparando el escenario para:
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El fortalecimiento institucional: Espacios dignos para la gestión administrativa.
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La dinamización cultural: Un lugar donde el arte y la tradición caucana encuentren un hogar moderno.
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El impulso económico: La capacidad de atraer eventos y convenciones que activen el sector hotelero y comercial.
Transparencia y seguimiento: La clave del éxito
Lo más destacable del anuncio no es solo la cifra, sino la metodología. La presencia del Comité de Seguimiento y la interventoría en el terreno junto a la Secretaría General demuestra que la “gestión responsable” de la que habla Almario Bravo no es un eslogan, sino una práctica de control necesaria. En la obra pública, el ojo del supervisor es lo que garantiza que el 25% restante no se convierta en una espera eterna.
El reto del último tramo
Llegar al 75% es un hito, pero el tramo final suele ser el más crítico. La ciudadanía no espera solo una estructura terminada, sino un espacio funcional que se integre a la vida cotidiana de Popayán. La promesa de una “pronta entrega” es un contrato de confianza con los caucanos que la Secretaría General parece estar dispuesta a cumplir con rigor.
En conclusión, la recuperación de la Casa de la Moneda es un paso firme hacia la modernización de nuestra infraestructura departamental. Es hora de que el Cauca deje de ser noticia por sus dificultades y empiece a brillar por la calidad de sus espacios públicos y la eficiencia de su gestión.


































































