La reciente decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE) de revocar la lista del Pacto Histórico a la Cámara por el Cauca mediante la Resolución 0842 no es un rayo en un cielo despejado; es la crónica de un error de cálculo anunciado. Tras el precedente del Valle del Cauca, el movimiento político más importante del gobierno actual se enfrenta ahora a un escenario de fragmentación técnica en uno de sus bastiones electorales más simbólicos.
El Techo de Cristal del 15%
El nudo gordiano de este conflicto es puramente constitucional. El artículo 262 de nuestra Carta Política es taxativo: las coaliciones son un mecanismo de protección para las minorías. Cuando una fuerza política supera el 15% de los votos válidos en la elección anterior, pierde el derecho a presentarse nuevamente como coalición en esa circunscripción.
El Pacto Histórico, víctima de su propio éxito en 2022, intentó ignorar que ya no es la “fuerza emergente” que necesita unirse para sobrevivir, sino un actor dominante que debe someterse a las reglas de las mayorías. Pretender mantener la figura de coalición cuando se tiene el peso de un partido único es, a ojos de la ley, un intento de saltarse los límites de la competencia equitativa.
Un Golpe al Tablero Electoral del Cauca
La revocatoria no solo afecta a nombres propios como el de Jorge Bastidas; afecta la narrativa de unidad del sector. Las consecuencias son inmediatas y profundas:
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Incertidumbre en las Bases: El elector cauca-no, históricamente movilizado, se enfrenta ahora a un tarjetón donde la “matriz” del Pacto podría no existir como tal.
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La Carrera Contra el Reloj: La Ley 1475 de 2011 permite la inscripción individual, pero esto obliga a los partidos integrantes (Colombia Humana, UP, Polo, etc.) a decidir en tiempo récord si compiten entre sí o si logran una arquitectura jurídica que los mantenga a flote sin violar la norma.
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El Riesgo de la Dispersión: Al romperse la lista unitaria, el riesgo de que los votos no alcancen el umbral de manera individual es real, lo que podría entregarle esas curules a las maquinarias tradicionales que el Pacto buscaba desplazar.
¿Persecución o Autogol?
Aunque desde el sector de Bastidas y compañía se habla de recursos de reposición y se respira un aire de “persecución política”, lo cierto es que la jurisprudencia es clara. Si el Pacto Histórico aspira a ser la fuerza que transforme las instituciones, debe empezar por conocer y respetar la carpintería legal de las mismas.
El Cauca se convierte así en el segundo laboratorio de una crisis que podría repetirse en otros departamentos. La pregunta ahora no es si el Pacto puede ganar, sino si podrá llegar a la meta del 8 de marzo sin quedar atrapado en los escritorios del CNE por no haber leído la letra pequeña de la Constitución.
La lección es clara: En política, el entusiasmo de las masas no suple la rigurosidad de los abogados. El mapa político del Cauca acaba de dar un vuelco, y la izquierda tendrá que demostrar si su unidad es ideológica o simplemente un formato jurídico que ya no les queda.


































































