En los pasillos del Pacto Histórico, donde el eco de las bases suele chocar con las paredes de las ambiciones personales, se rumora con insistencia un movimiento que parece sacado de un manual de maquiavelismo criollo. El protagonista: Jorge Bastidas. El dilema: el umbral del 15%, una barrera normativa que amenaza con convertir la próxima elección en una “chamuscada” de proporciones bíblicas si no se juega con precisión quirúrgica.
La tesis que cobra fuerza en los “corrillos” es llamativa: ante el riesgo de perder el favor popular o quedar atrapado en una lista cerrada sin garantías, Bastidas podría saltar al ruedo de la Gobernación del Cauca. Pero aquí es donde la política deja de ser ciencia para volverse ironía pura. Dicen los que saben que Bastidas tendría que “cargarle la maleta” a Ferney Silva en su carrera al Senado, el mismo Silva a quien muchos señalan de haberle movido el piso anteriormente.
La Paradoja del Apoyo Forzado
Resulta fascinante, por no decir tragicómico, observar cómo el pragmatismo político obliga a extraños compañeros de cama. Si Bastidas asume la candidatura departamental, el senador del Pacto en ejercicio —en este caso, Silva— tendría la obligación moral (y logística) de acompañarlo. Sin embargo, en la memoria colectiva de la base petrista aún escuece la jugada de Juan Diego Castrillón, vista por muchos como una zancadilla que hoy obliga a Bastidas a buscar refugio en la Gobernación.
Para los militantes de a pie, esta alianza se siente menos como una estrategia de unidad y más como un pacto de no agresión entre generales mientras la tropa pasa hambre de liderazgo real.
El Factor Víctor Armero: ¿La Rebelión de las Bases?
Mientras en las alturas se reparten las cartas, abajo el tablero se mueve de forma distinta. La inquietud de los “corrilleros” no es gratuita. Hay un sector creciente que empieza a mirar con ojos de esperanza hacia Víctor Armero. ¿Por qué? Porque en la narrativa del Cauca profundo, existe un cansancio acumulado hacia aquellos líderes que, una vez instalados en la capital, parecen haber practicado el “autismo político”, apoyándose solo a sí mismos y olvidando el tejido social que los llevó al poder.
Apoyar a Armero de manera directa no sería solo una elección electoral, sino un acto de rebeldía contra quienes han convertido el proyecto del cambio en un proyecto de mantenimiento de privilegios personales.
Entre la Norma y la Realidad
El “Laberinto del 15%” no es solo un tema de votos; es un tema de legitimidad. Si el Pacto Histórico en el Cauca no logra descifrar cómo unir sus piezas sin que parezca un reparto de botín, corre el riesgo de que la base se sacuda el polvo y busque horizontes fuera del oficialismo parlamentario.
La política es dinámica, sí, pero el electorado también tiene memoria. Ver a Bastidas y a Silva en un abrazo de conveniencia podría ser la imagen que termine de fracturar una unidad que ya viene pegada con babas. Al final, en este juego de tronos caucano, la pregunta no es quién sobrevivirá al 15%, sino quién logrará mantener la dignidad frente a una base que ya no está dispuesta a cargar maletas ajenas.


































































