El sur del Cauca no es solo un punto en el mapa; es el pulso de un departamento que se niega a rendirse. Sin embargo, al caminar por las calles de El Patía y conversar con sus familias, el sentimiento es unánime y estremecedor: hay un cansancio profundo. Las comunidades están agotadas de un desorden que parece no tener fin y de una inseguridad que ha pasado de ser una amenaza lejana a convertirse en el pan de cada día.
El Corazón Estratégico del Sur
El Patía es, por naturaleza, la puerta de entrada y el eje articulador de nuestra región. Lo que sucede aquí reverbera en Argelia, Balboa, Mercaderes y Florencia. Es un territorio con una vocación productiva envidiable y un comercio que, a pesar de las adversidades, intenta sostener la economía local. Pero hoy, ese potencial está frenado por el miedo.
No podemos permitir que el sur del Cauca sea noticia únicamente por el conflicto o el abandono. El diagnóstico es claro:
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Inseguridad desbordada: La angustia de los padres de familia y comerciantes es real.
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Ausencia de autoridad: Se ha pretendido normalizar el caos, permitiendo que la institucionalidad se debilite mientras el ciudadano de a pie queda desprotegido.
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Rumbo incierto: Existe una preocupación legítima sobre las decisiones nacionales que parecen ignorar la urgencia de los territorios periféricos.
Superar el Caos, No Administrarlo
La política no puede ser el arte de “acomodarse” a los problemas. Administrar el caos es una forma de complicidad. Lo que El Patía y el sur del Cauca exigen es carácter. Recuperar la tranquilidad no es un eslogan de campaña, es un requisito básico para que el campo produzca y el comercio florezca.
“No venimos a ver cómo el barco se hunde con elegancia; venimos a tomar el timón para cambiar el rumbo.”
Una Ruta de Carácter y Liderazgo
La solución requiere un enfoque bidimensional:
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Seguridad Integral: El Estado debe recuperar el control territorial para que la autoridad no sea un concepto abstracto, sino una presencia que proteja al trabajador.
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Impulso Productivo: Una vez garantizada la paz, la inversión en el campo y la infraestructura debe ser masiva para conectar al sur con los mercados nacionales.
El sur del Cauca merece oportunidades, pero por encima de todo, merece vivir sin miedo. Es hora de que el liderazgo se traduzca en decisiones firmes que devuelvan la esperanza a miles de familias que hoy solo sienten angustia. Es momento de que la voz del Cauca se escuche con la fuerza de su gente, algo que continua realizando Oscar Campo en el congreso de la republica siendo esa Voz que con el apoyo de los caucanos no se puede apagar este marzo del 2026 sino fortalecer esa llama para que siga representando al Cauca


































































