En la gestión pública, existe una diferencia abismal entre ocupar una silla y ejercer la autoridad con propósito. Lo que hemos presenciado recientemente en Popayán, bajo la batuta de Felipe Acosta en la Secretaría de Gobierno y Participación Comunitaria, es un recordatorio de que la seguridad ciudadana no es un estado inerte, sino un equilibrio que se construye y se defiende día tras día.
La labor de estructurar estrategias de seguridad, particularmente con el foco puesto en la Comuna 2, pero con una visión integral para todo el municipio, no es un esfuerzo aislado. Es el resultado de un trinomio que pocos logran articular con éxito: Policía Metropolitana, Administración Municipal y Comunidad. Sin uno de estos pilares, cualquier plan de choque está destinado al fracaso.
El vacío de las vacaciones: Una lección de liderazgo
Dicen que nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde, o en este caso, hasta que se ausenta. El periodo de vacaciones del Secretario dejó al descubierto una realidad preocupante: la aparente falta de “dolientes” en una cartera tan sensible. Durante ese lapso, la ciudadanía sintió la ausencia de ese sentido de pertenencia que hoy parece ser el motor de los resultados positivos de este mes.
La seguridad no se trata solo de patrullajes; se trata de:
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Gestión del orden público con mano firme pero cercana.
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Recuperación de espacios para el disfrute sano de las familias.
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Escucha activa de las juntas de acción comunal y líderes barriales.
Resultados que hablan
No es coincidencia que, con el regreso a la operatividad plena, se note un cambio de ritmo. La “labor incansable” de la que hoy se habla en los barrios no es un eslogan publicitario; es la percepción de un ciudadano que ve presencia institucional donde antes había silencio. El orden en Popayán requiere de alguien que sienta la ciudad como propia, que entienda que cada calle segura es un triunfo para el bienestar común.
El reto que viene es mayúsculo. Seguir estructurando este trabajo mancomunado es la única vía para garantizar que Popayán no solo sea la “Ciudad Blanca” por su historia, sino una ciudad segura por su presente. El camino está trazado, y la comunidad espera que ese compromiso no decaiga, porque cuando hay dolientes en el gobierno, la ciudadanía duerme más tranquila.


































































