La desaparición de Carmelina González Díaz, de 69 años, en el municipio de Rosas, Cauca, no es solo un reporte más en las cifras de personas extraviadas en Colombia; es un tajo directo al corazón de la memoria ancestral del Pueblo Yanacona. Cuando una “mayora” desaparece, no solo se pierde a una ciudadana, se apaga una biblioteca viviente y un faro espiritual para 31 comunidades que hoy se declaran en minga permanente.
Un ataque al tejido espiritual
Resulta particularmente alarmante que los hechos ocurrieran en el Resguardo Indígena de Intiyaku, durante un “Encuentro Nacional de Refrescamiento de Varas”. Este es un espacio de armonía, medicina tradicional y fortalecimiento organizativo. Que en medio de un acto que busca la paz y el equilibrio territorial se pierda el rastro de una guía espiritual, envía un mensaje de vulnerabilidad aterrador para los pueblos originarios del Cauca.
La Minga como grito de auxilio y resistencia
La declaratoria de minga permanente por parte de las autoridades Yanaconas es la respuesta natural de un pueblo que entiende que, ante la lentitud institucional, la fuerza colectiva es la única garantía. No es una movilización de protesta convencional; es un mecanismo de búsqueda humana y espiritual.
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Territorialidad: Los recorridos que realizan los comuneros buscan cubrir los vacíos que la fuerza pública a veces no alcanza.
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Solidaridad: Es el tejido social protegiéndose a sí mismo ante la incertidumbre.
La responsabilidad del Estado
Aunque el CTI de Popayán ya activó rutas de investigación, el llamado de las 31 autoridades indígenas al Estado y a organismos internacionales como la MAP-OEA debe ser atendido con prioridad nacional. La protección de los sabedores ancestrales es, según la Constitución, una obligación de salvaguarda de la diversidad cultural de la nación.
La desaparición de Carmelina González es un recordatorio de la fragilidad de la paz en los territorios del sur del Cauca. No podemos permitir que el conocimiento milenario de la medicina tradicional y la orientación espiritual se pierda en el silencio de la violencia o la indiferencia.
El dato para ayudar: Si usted tiene información, las autoridades han dispuesto la línea 3183472016. En estos momentos, cada minuto cuenta para que la armonía regrese al territorio Yanacona.
Esperemos que la fuerza de la minga y la celeridad de la justicia ordinaria logren, esta vez, un reencuentro y no un lamento.


































































