La política en Colombia suele entenderse como una carrera de vanidades individuales, pero de vez en cuando surgen candidaturas que rompen el molde porque no nacen en un escritorio frío de Bogotá, sino en el polvo de los caminos y el eco de las asambleas comunitarias. La postulación de Wilman Tumbo al Senado por la Circunscripción Especial Indígena es, precisamente, el resultado de ese caminar colectivo.
Más que una curul, una herramienta de resistencia
La trayectoria de Tumbo no se improvisa. Su vida ha sido un ejercicio de acompañamiento a los procesos educativos y de defensa del territorio. En un país donde la educación suele ser vista como una mercancía o una imposición estandarizada, la bandera de la Educación Propia que lidera Wilman se levanta como un acto de rebeldía constructiva.
Defender la Educación Propia no es solo proteger un currículo; es asegurar que las lenguas no mueran, que la identidad sea el motor del desarrollo y que la autonomía indígena deje de ser un saludo a la bandera para convertirse en una política pública tangible.
Los tres pilares de una representación legítima
La candidatura bajo el logo de La Chiva – Movimiento Unidad en Minga por Colombia, se cimenta en tres realidades que el Congreso actual ignora:
-
El Territorio como Vida: Para Wilman, el territorio no es un activo negociable ni una mancha en un mapa extractivista; es el espacio sagrado donde la dignidad se hace costumbre.
-
Sistemas Educativos Indígenas: La apuesta es técnica y política: fortalecer las estructuras propias para que el conocimiento ancestral dialogue de tú a tú con el mundo moderno.
-
Mandato de Base: Tumbo no llega solo. Cuando un líder de su calado ocupa un espacio en el Legislativo, lleva consigo la “palabra del pueblo”. Es la representación que se construye desde abajo, desde la minga y el consenso.
Una cita con la historia este 8 de marzo
El próximo 8 de marzo, los votantes tienen la oportunidad de pasar del discurso a la acción. Votar por el 201 al Senado Especial Indígena no es solo marcar un número; es validar un proceso de lucha que entiende que la diversidad es nuestra mayor riqueza.
Colombia necesita menos políticos de carrera y más líderes de territorio. La llegada de Wilman Tumbo al Senado es la garantía de que la voz de las comunidades no será silenciada por el ruido de la politiquería tradicional. Es momento de que la autonomía y la dignidad se sienten en la mesa nacional.
Porque el territorio se defiende y la representación se construye caminando.


































































