El *panorama político en Colombia está sufriendo una metamorfosis necesaria, aunque para muchos resulte dolorosa*. Durante décadas, el sector de la derecha ha caminado bajo la sombra protectora, y a veces asfixiante, de un solo nombre. *Sin embargo, el país de hoy ya no es el de hace veinte años*, y las dinámicas electorales actuales exigen algo que el “establecimiento” de centro-derecha parece haber olvidado: *autenticidad y renovación estructural*.
*La Trampa de la Nostalgia*
Es innegable *el peso histórico de Álvaro Uribe Véle*z. Su legado de *seguridad y gestión es el cimiento sobre el cual muchos aún se sostienen*. Pero la política no se nutre de agradecimientos perpetuos *ni de fotos desempolvadas de la pandemia para simular una fuerza que*, en territorios como el *Cauca*, se siente cada vez más diluida. Una cosa es el aprecio personal que se le tiene al expresidente y otra, muy distinta, es la representación política efectiva. Como bien dice el dicho popular: *no es lo mismo tubérculo que ver tu… bueno, ya saben el resto*. La confusión entre el cariño al líder y la eficacia de sus listas actuales es un error que la derecha podría pagar caro.
*Salvación Nacional y el “Efecto De la Espriella”*
En este escenario, surge una figura que *ha roto el molde de la “morrongonería”* política: *Abelardo De la Espriella*. Con un estilo irreverente, directo y sin las camisas de fuerza de lo políticamente correcto, *ha logrado personificar lo que realmente significa la derecha moderna*.
*El apoyo desde Salvación Nacional a una visión de unidad, pero bajo un liderazgo que no pida perdón por sus convicciones, marca un antes y un después*. De la Espriella no viene a *heredar un trono*; viene a sacudir la mesa. Su capacidad para conectar con el electorado primario, *ese que no se siente representado en listas armadas en oficinas bogotanas*, es lo que le da una ventaja competitiva real en *la consulta y la primera vuelta*.
*Menos Corazón, Más Estrategia*
El electorado de derecha debe entender que *votar con el espejo retrovisor es la ruta más rápida hacia la derrota*. No se trata de desconocer lo que se hizo bien en el pasado, sino de aceptar que las estructuras actuales del *Centro Democrático parecen haber perdido el pulso de la calle*. En departamentos como el Cauca, la realidad es cruda: *la gente aprecia a Uribe, pero ya no se ve reflejada en sus candidatos de turno*.
*¿Qué nos queda entonces?* 1. *Dejar el egocentrismo:* La unidad no es seguir a un caudillo por inercia, sino converger en el candidato que tenga la piel más dura y el discurso más claro. 2. *Sincerar la derecha*: Basta de tibiezas. La derecha “sin filtros” es la única capaz de enfrentar el modelo actual de gobierno. 3. *Votar con pragmatismo:* La consulta será el filtro definitivo. Si la derecha insiste en candidatos que son solo sombras del pasado, le estará entregando las llaves del país nuevamente a la izquierda.
Es hora de entender que la gratitud es una virtud personal, pero l*a supervivencia de la nación es un deber político*. Menos *fotos viejas y más realismo político;* esa es la única salvación posible.
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