El reciente encuentro en El Pital, Caldono, entre el gobernador Jorge Octavio Guzmán y la Minga del CRIC, se presentó bajo el sello de la “conversación directa y respetuosa”. En el papel, el balance es positivo: compromisos en educación digna, movilidad y convivencia. Sin embargo, en el territorio, la narrativa es más compleja. Mientras la Gobernación ratifica su disposición a la escucha, las comunidades indígenas envían un mensaje claro: su capacidad de movilización es el termómetro que mide la gobernabilidad en el departamento.
La dualidad del diálogo
Por un lado, la institucionalidad se esfuerza por mostrar un “Gobierno en Territorio”, apelando a la palabra como herramienta para proteger la vida. Es un discurso necesario en una región fatigada por la violencia. Por otro lado, la realidad de los bloqueos recientes en la vía Panamericana ,motivados por el nombramiento de dinamizadores educativos, revela que el diálogo suele ser la etapa posterior a la demostración de fuerza.
El factor electoral: 8 de marzo y la Presidencia
Este escenario no es aislado. Estamos a las puertas de una fecha clave:
-
8 de marzo de 2026: Las elecciones al Congreso marcarán la primera gran medición de fuerzas.
-
Semana Santa: Una época crítica para la economía y la movilidad caucana, que siempre queda en vilo ante las decisiones de la Minga.
Las comunidades indígenas no solo están pidiendo docentes; están reafirmando su autonomía y su poder político. Al confirmar que “ellos son los que mandan” en sus territorios, lanzan un aviso a los candidatos presidenciales que ya empiezan a recorrer el país. Quien pretenda gobernar Colombia desde el centro deberá entender que en el Cauca el pulso se mide en la carretera y en la capacidad de cumplir acuerdos que llevan décadas en el tintero.
Conclusión
La Paz es de todos, sí, pero la gestión de esa paz requiere más que fotos oficiales en El Pital. Si el gobierno departamental y nacional no logran que la “educación digna” pase de ser un acuerdo a una realidad administrativa rápida, el pulso por el control del territorio seguirá inclinándose hacia la movilización. Las elecciones presidenciales no solo elegirán a un mandatario, sino que pondrán a prueba si el Estado puede ser una alternativa real al mandato de las autoridades tradicionales en el suroccidente colombiano.
Dato de contexto: Las elecciones legislativas del próximo 8 de marzo serán el termómetro real antes de las presidenciales de mayo, definiendo qué sectores tendrán el respaldo de las estructuras organizativas del Cauca.


































































