La reciente noticia sobre la inversión de $16.500 millones para el nuevo bloque de consulta externa del Hospital Susana López de Valencia (HSLV) en la sede La Ladera no es solo una cifra técnica o un anuncio de infraestructura; es, en esencia, un acto de respeto hacia el paciente caucano.
Durante años, el sistema de salud en nuestra región ha padecido de una “fragmentación logística”. Tener los servicios divididos entre San Camilo y La Ladera no era solo un inconveniente administrativo; era una barrera física para quienes, ya vulnerados por la enfermedad, debían sortear la geografía de Popayán para completar un diagnóstico. Centralizar la atención es, por definición, humanizar el servicio.
¿Por qué esta obra es estratégica?
El proyecto ataca tres frentes críticos que han frenado la eficiencia hospitalaria en el departamento:
- Eliminación del “Viacrucis” Administrativo: Al concentrar consulta externa, imágenes diagnósticas y áreas administrativas en un solo punto, se reduce el gasto de bolsillo del usuario y el tiempo de respuesta clínica. Un paciente que sale de una cita especializada y puede agendar o realizarse su examen en el mismo bloque es un paciente con mayores probabilidades de adherencia al tratamiento.
- Descongestionamiento Real: Con los actuales niveles de ocupación al límite, ampliar la capacidad instalada no es un lujo, es una urgencia. El HSLV es el pulmón de la salud del Cauca; si el hospital respira, el sistema regional se estabiliza.
- Dignidad Territorial: Fortalecer lo propio evita la fuga de pacientes hacia el Valle del Cauca o Nariño. La salud de calidad debe ser accesible en el territorio, no un privilegio que dependa de un viaje por carretera.
El reto: Del cemento a la gestión
Sin embargo, toda gran inversión conlleva una gran responsabilidad de vigilancia. El éxito de estos $16.000 millones no se medirá solo cuando se corte la cinta de inauguración, sino en la sostenibilidad del servicio.
“La infraestructura es el cuerpo del hospital, pero la calidad y la calidez del personal son su alma.”
Es vital que este fortalecimiento físico venga acompañado de una gestión transparente de los recursos y de un mantenimiento preventivo riguroso. La participación de las veedurías ciudadanas y las ligas de usuarios, mencionadas en el anuncio, será el termómetro real para asegurar que los tiempos de obra se cumplan y que cada peso se traduzca en una camilla o un consultorio funcional.
Conclusión
Popayán y el Cauca están ante una oportunidad de oro para modernizar su red pública. La articulación entre la Gobernación y el Ministerio de Salud demuestra que, cuando hay voluntad política, los proyectos de alto impacto social caminan. Celebramos el inicio de esta obra con la esperanza de que sea el primer paso hacia un sistema de salud donde la eficiencia no sea la excepción, sino la regla.


































































