La seguridad en el suroccidente colombiano ha dejado de ser un asunto de linderos para convertirse en un desafío de supervivencia regional. El reciente Consejo de Seguridad bidepartamental entre el Cauca y el Valle del Cauca no es solo una reunión de mandatarios; es el reconocimiento de una realidad geográfica y social innegable: somos vasos comunicantes. Lo que sacude a las montañas del Cauca, retumba inevitablemente en las llanuras del Valle.
Una frontera invisible, un problema compartido
Por décadas, la delincuencia y los grupos armados han aprovechado las divisiones administrativas para ganar terreno. El pandillismo en el sur del Valle y el control territorial en el norte del Cauca no son fenómenos aislados; son engranajes de una misma maquinaria que afecta la Vía Panamericana, nuestra arteria vital.
Cuando la movilidad se corta o el miedo se impone, no pierde un departamento: pierde el campesino que no puede sacar su cosecha, el empresario que ve sus costos elevarse y, sobre todo, la comunidad que ve vulnerado su derecho más básico: la vida.
Los pilares de una solución real
Para que este esfuerzo no se quede en fotos y apretones de manos, la hoja de ruta debe ser clara:
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Sincronía Operativa: La persecución del delito no puede detenerse porque un criminal cruzó un puente departamental. La inteligencia debe ser fluida y compartida.
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La Nación en el Territorio: El llamado a la coordinación con el Gobierno Nacional es vital. Los departamentos ponen la voluntad y el conocimiento del terreno, pero la Nación debe poner el respaldo institucional y los recursos sostenidos.
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Economía como Escudo: Proteger la Panamericana es proteger el bolsillo de los colombianos. La seguridad física debe ir de la mano con garantías para la inversión y el desarrollo rural.
Conclusión: Unidad para la Tranquilidad
La prioridad expresada es una sola: proteger la vida. Actuar como un bloque regional es la única forma de pasar de la reacción a la prevención. El suroccidente ha demostrado ser una región resiliente, pero esa resiliencia necesita hoy más que nunca un Estado que actúe con la misma cohesión con la que sus ciudadanos trabajan día a día.
La seguridad no es un favor que se le pide al Estado, es la base sobre la cual se construye el futuro. Si el Valle y el Cauca caminan juntos, el camino hacia la paz territorial será, por fin, una vía transitable.


































































