La política en el Cauca está experimentando una metamorfosis profunda. Lo que antes era un feudo de estructuras tradicionales hoy se presenta como un campo de batalla donde los viejos partidos se desangran en luchas internas, mientras emergen figuras que capitalizan el descontento y la necesidad de renovación. El escenario actual nos deja tres mensajes claros sobre quiénes están moviendo los hilos del poder regional.
- El Partido Liberal: Una Guerra Fratricida
El Partido Liberal, históricamente dominante, atraviesa lo que muchos califican como una “guerra fratricida”. Aunque la victoria de Edgar Gómez Castillo (con sus 53,896 votos) le otorga una legitimidad numérica importante, el costo de esa victoria ha sido un desgaste institucional evidente. La división interna no solo debilita al partido de cara a las próximas contiendas, sino que crea un vacío de liderazgo unificado que otros sectores están listos para ocupar.
- Víctor Andrés Armero: La Irrupción de la “Tercera Vía”
En medio de ese vacío aparece Víctor Andrés Armero Hernández. Su ascenso no es casualidad. Representando a la coalición Fuerza Cauca (MIRA – Alianza Verde), Armero ha logrado consolidar 22,308 votos que saben a victoria estratégica. Se ha posicionado como la alternativa viable frente al binomio de la polarización tradicional. Su capacidad para unir sectores tan disímiles como el voto de opinión y las estructuras organizadas del MIRA lo convierte en la “tercera vía” que el departamento estaba esperando.
- El Patriarcado de Octavio Guzmán
Sin embargo, el nombre que resuena con más fuerza en los pasillos de la Gobernación y en las plazas de los municipios es el de Octavio Guzmán. Con el eslogan de “La Fuerza del Pueblo”, Guzmán no solo se ha ratificado como el mandatario actual, sino como el nuevo patriarca de la política caucana.
Los resultados y la movilización popular confirman una tesis que hoy parece irrefutable: la estructura que rodea a Guzmán se perfila como una maquinaria imbatible. Si esta tendencia se mantiene, el control sobre los Concejos, la Asamblea, las Alcaldías y la sucesión en la Gobernación pasará inevitablemente por su filtro.
Conclusión: El Cauca está cerrando el capítulo de los apellidos tradicionales para abrir el de las coaliciones de base y los liderazgos de gestión directa. La pregunta ahora no es si el “Guzmanismo” ganará, sino quién tendrá la fuerza suficiente para hacerle contrapeso en un departamento que parece haber encontrado un nuevo centro de gravedad político.

































































