La Cuaresma no es solo un rito de paso en el calendario litúrgico; es el camino de preparación para vivir con fe la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. *Sin embargo, este 2026, el inicio de la Semana Santa el próximo 29 de marzo debe obligarnos a algo más que al recogimiento individual.* La doctrina social de la Iglesia nos impele a mirar el contexto que nos rodea: una Colombia que ya no aguanta más muertes en nombre de una paz esquiva ni más desestabilización política.
*El Vía Crucis de una Nación*
Hoy, el país parece recorrer su propio camino al Calvario. Cada estación se repite con una crueldad sistemática: la sociedad democrática cae una y otra vez bajo el peso de promesas de justicia social que terminan siendo reformas en contravía del Estado de Derecho. *Nos escupen en el rostro agendas que buscan derrocar los valores y la doctrina que han sostenido nuestras instituciones*.
Basta ya de la ceguera selectiva frente a la corrupción. No es un acto indebido solo cuando lo comete el adversario. *Hoy, la “corona de espinas” es el cercenamiento del libre pensamiento, y los latigazos al pueblo vienen en forma de mentiras cargadas de sevicia*.
*Los Judas y las Cenas de Repartija*
La última cena debería instituir el sacramento del compartir y la búsqueda del bien común. No obstante, *en las esferas del gobierno, las “cenas” parecen haberse convertido en mesas de negociación para repartijas de dinero y burocracia. Como Judas Iscariote, hay quienes han traicionado la confianza del Salvador, en este caso, el pueblo, mediante pactos ilícitos y peligrosos*, donde el prometido “cambio” resultó ser simplemente un cambio de beneficiarios.
El *pecado original de la falsedad, sumado al flagelo de las drogas, está matando a colombianos en veredas y ciudades por igual. Estamos ante un sistema que, bajo el velo de la redención, amenaza con conducirnos al “todo está consumado”* de la miseria que ya azota a otras naciones del hemisferio.
*Hacia una Resurrección Democrática*
“Padre, *perdónalos porque no saben lo que hacen”, retumba en nuestros oídos. Se juega con la inocencia de las nuevas generaciones mientras el país tiene sed de verdad y de justicia*.
Pero la historia no termina en la cruz. *Cuando caiga la tarde de este periodo nefasto y el cuerpo de los demócratas descanse por haberlo dado todo por la patria, la resurrección de Colombia debe ser inmediata*. Las tinieblas no pueden vencer la luz de la esperanza. *Los falsos profetas verán caer sus caretas de manipulación, y quienes fueron cómplices del engaño enfrentarán el juicio de la historia*.
Esta *Semana Santa nos convoca a la defensa de la democracia. Es el momento de que se instale en nuestros corazones un nuevo orden basado en el amor y la reconciliación*, pero fundamentado, ante todo, en la protección innegociable de nuestras instituciones.
*COLUMNISTA INVITADO:*
*Duvalier Sebastián Cifuentes Fajardo*
*Sebascifuentes20001@gmail.com*


































































