Si bien no hay una declaración oficial por parte del General Mejía o del gobierno que confirme una única razón, su traslado se produjo en un contexto de tensiones. El General Mejía era reconocido en el Cauca por su trabajo y su relación con la comunidad, y su traslado fue visto por muchos como un movimiento político.
El General Mejía, conocido por su apodo “protector del Cauca”, fue trasladado de la jefatura del Comando Específico del Cauca, donde era una figura respetada por su cercanía con la comunidad y su trabajo en temas de seguridad y proyectos agrícolas, a la Sétima División en Medellín. Unos días después de este movimiento, el general solicitó su retiro del servicio activo.
La percepción de que su salida se debe a diferencias políticas con el gobierno es un tema recurrente en los medios. Se argumenta que el general Mejía tenía una visión de la seguridad en el Cauca que no se alineaba con la política de “paz total” del gobierno de Petro. Quienes defienden esta teoría señalan que el general priorizaba la acción militar contra los grupos ilegales y la conexión directa con los ciudadanos, lo que habría generado fricciones.
Por otro lado, el gobierno ha defendido el traslado como una decisión natural dentro de los movimientos de la cúpula militar, buscando dar a otros oficiales la oportunidad de asumir responsabilidades. Sin embargo, la trayectoria y el reconocimiento del general en el Cauca hacen que su salida sea vista por muchos como una pérdida significativa para la seguridad en la región.
En esencia, la frase que mencionas, “todo aquel que no piense igual a Gustavo Petro se va”, resume la opinión de quienes interpretan su salida no como un simple relevo, sino como una purga política en el seno de las Fuerzas Militares. Esta perspectiva subraya la tensión entre la independencia de la fuerza pública y las directrices del poder ejecutivo.
































































