La reciente entrada en vigor de la Ley 2466 de 2025 ha puesto en jaque a la gestión de nómina de las empresas colombianas. Lo que para muchos es una necesaria actualización de los derechos laborales, para las organizaciones representa un complejo desafío administrativo y financiero. No se trata de un simple ajuste de cifras, sino de una transformación profunda en la forma de contratar, liquidar y operar.
El primer punto de impacto es el aumento de los costos laborales. La nueva definición de la jornada nocturna (ahora desde las 7:00 p.m.) y el incremento gradual del recargo por trabajo dominical y festivo al 100% son los cambios más notorios. Esto afecta directamente a sectores clave como el comercio, la salud, la manufactura y los servicios, que dependen de turnos nocturnos y de fin de semana. Las empresas que no hayan previsto este aumento en sus presupuestos verán mermada su rentabilidad y deberán reestructurar sus modelos de operación.
Pero los cambios no se detienen en los recargos. La reforma busca fortalecer el contrato a término indefinido como la norma, restringiendo el uso de figuras como el contrato a término fijo y el de prestación de servicios. Esta medida, si bien busca dar estabilidad a los trabajadores, exige a las empresas una planificación más rigurosa de su talento humano y una mayor responsabilidad en la vinculación de personal. Adicionalmente, la formalización de los trabajadores de plataformas digitales es un hito que obliga a estas compañías a asumir el pago de seguridad social y prestaciones, marcando un antes y un después en este sector.
El proceso de liquidación de nómina también se ha vuelto más exigente. La ley promueve una mayor trazabilidad y transparencia a través de la liquidación de nómina electrónica. Este mandato no es opcional, y las empresas que no se adapten a la integración con plataformas tributarias y la consignación de nómina en la nube se exponen a sanciones. La posibilidad de consignar las cesantías mensualmente ofrece una flexibilidad financiera, pero también requiere un cambio en la gestión administrativa.
En conclusión, la Ley 2466 de 2025 es un llamado a la acción para las empresas. La preparación no es una opción, sino una necesidad imperante. Es el momento de revisar los procesos, capacitar al personal de gestión humana y adoptar tecnologías que permitan una transición fluida y conforme a la ley. El futuro de las organizaciones en Colombia dependerá, en gran medida, de su capacidad para adaptarse a estas nuevas reglas de juego laboral.
































































