Un juzgado de Bogotá condenó a 12 años y medio de prisión a Giancarlo Auque de Silvestri, exdirector de inteligencia del DAS. La razón: torturar psicológicamente a la periodista e investigadora de derechos humanos Claudia Julieta Duque. Su único “crimen” fue atreverse a investigar el asesinato de Jaime Garzón.
Esta sentencia no es solo una noticia, es un recordatorio de los peligros que enfrentan los periodistas en Colombia cuando su trabajo incomoda a los poderosos. En 2004, cuando Duque investigaba el crimen de Garzón, Auque de Silvestri orquestó un plan para intimidarla, atacando su salud mental y su seguridad personal para obligarla a detenerse.
Esta no es la primera vez que Auque de Silvestri se enfrenta a la justicia. Ya había sido condenado por el escándalo de las “chuzadas” del DAS, un pasado oscuro de abuso de poder que manchó a la agencia de inteligencia.
Ahora, el desafío es encontrarlo. El exfuncionario, de quien se perdió el rastro en 2016, está prófugo. El juzgado ha solicitado una circular roja de Interpol para dar con su paradero y asegurar que cumpla su condena.
El caso de Claudia Julieta Duque es un claro ejemplo de la perseverancia y el valor. A pesar de la tortura y los años de lucha, su búsqueda de justicia finalmente dio frutos. Sin embargo, la historia no termina hasta que el culpable cumpla su pena, y se demuestre que, en este país, nadie está por encima de la ley.
































































