El inicio de un nuevo año suele traer consigo propósitos de viaje, metas internacionales y, inevitablemente, la necesidad de poner al día la documentación legal. Tras la pausa festiva, el anuncio del reinicio de las actividades en la Oficina de Pasaportes de Santander no es un dato menor; es la reactivación de un servicio crítico que impacta directamente en la movilidad y las oportunidades de los ciudadanos.
Un acierto logístico: El Coliseo Vicente Díaz Romero
El regreso de las jornadas especiales el próximo 7 de enero en el coliseo Vicente Díaz Romero es una decisión estratégica que merece reconocimiento. El uso de espacios amplios para la asignación de citas busca mitigar uno de los “cuellos de botella” más históricos de la administración pública local: las aglomeraciones y la dificultad de acceso digital. Al centralizar este esfuerzo en un horario específico (2:00 p. m. a 4:00 p. m.), se ofrece una alternativa tangible para quienes prefieren la presencialidad o encuentran barreras en los sistemas en línea.
“Tardes de Provincia”: Equidad territorial
Sin embargo, el punto más destacable de este anuncio es el regreso de la estrategia “Tardes de Provincia” a partir del 5 de enero. Históricamente, los ciudadanos de municipios alejados de Bucaramanga han enfrentado una doble barrera: el costo del desplazamiento y la incertidumbre de conseguir un turno.
Priorizar a quienes vienen de fuera del área metropolitana no es solo una medida de eficiencia, sino de justicia social. Democratizar el acceso al pasaporte —un derecho de todo colombiano— evita que el trámite sea un privilegio exclusivo de quienes viven cerca de la capital santandereana.
El reto de la ciudadanía
La administración está poniendo las fechas y los lugares sobre la mesa. Ahora, el balón está en el campo del ciudadano. La invitación a consultar canales oficiales y planificar con anticipación es un llamado a la corresponsabilidad. Evitar tramitadores externos y acudir a las citas programadas es vital para que el sistema no colapse y las jornadas especiales cumplan su propósito de agilizar, no de entorpecer.
En conclusión, el 2026 arranca con una hoja de ruta clara para la Oficina de Pasaportes. La eficiencia de estas primeras semanas de enero será el termómetro que mida la capacidad de respuesta institucional frente a una demanda que, año tras año, no deja de crecer.


































































