La reciente aparición en video de Néstor Gregorio Vera Fernández, alias ‘Iván Mordisco’, no es solo un acto de propaganda; es el síntoma de un ecosistema criminal que ha perdido su santuario. Tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas de EE. UU., el andamiaje que sostenía a las disidencias y al ELN en territorio venezolano se ha desplomado, obligando a los victimarios a buscar refugio en la unidad.
El fin de la “Retaguardia Estratégica”
Durante años, la frontera colombo-venezolana no fue un límite soberano, sino una puerta giratoria. Venezuela funcionó como la retaguardia estratégica donde los cabecillas descansaban, planificaban y gestionaban economías ilícitas lejos del alcance de la Fuerza Pública colombiana.
Con la caída de Maduro, ese “escudo soberano” desaparece. El llamado de Mordisco a la Segunda Marquetalia (sus rivales históricos) y al ELN para conformar una “cumbre insurgente” revela dos realidades urgentes:
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Vulnerabilidad Extrema: Los grupos ya no pelean por ideología, sino por supervivencia. La atomización que antes les servía para el control territorial hoy los hace blancos fáciles sin el apoyo estatal venezolano.
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Transnacionalización del Conflicto: Al invocar la “amenaza regional”, Mordisco intenta elevar una lucha criminal a una categoría de resistencia continental, buscando legitimidad política en un momento de debilidad operativa.
Un matrimonio de conveniencia
Es paradójico ver a Mordisco extendiendo la mano a la Segunda Marquetalia de Iván Márquez. La guerra interna entre estas facciones ha dejado cientos de muertos en departamentos como Arauca y el Cauca. Sin embargo, el pragmatismo criminal suele superar al odio personal cuando el enemigo común es una potencia extranjera o la pérdida total de sus rutas de narcotráfico.
El reto para el Estado Colombiano
Este escenario pone a Colombia en una encrucijada crítica. Si estas estructuras logran coordinarse, el país podría enfrentar una escalada terrorista sin precedentes bajo la excusa de la “intervención extranjera”. El Gobierno debe actuar con una estrategia doble:
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Inteligencia de Fronteras: Detectar el flujo migratorio de cabecillas que huyen de Venezuela hacia territorio colombiano.
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Presencia Institucional: Ocupar los vacíos de poder en las zonas fronterizas antes de que esta nueva “alianza criminal” se consolide.
Conclusión: El llamado de ‘Iván Mordisco’ es el grito de quien se sabe acorralado. La captura de Maduro no solo altera la política de Caracas, sino que desmantela el modelo de negocio y seguridad de las guerrillas colombianas. Lo que viene no es una revolución, sino una reconfiguración mafiosa que pondrá a prueba la resiliencia democrática de la región.


































































