La visita de los dos candidatos que hoy polarizan las encuestas a España no es un hecho menor. Mientras Iván Cepeda busca consolidar el respaldo de las fuerzas progresistas y asegurar la continuidad del proyecto del Pacto Histórico bajo una mirada internacional , reuniéndose incluso con figuras como Pedro Sánchez, Abelardo de la Espriella reafirma su discurso de “Defensa de la Patria” estrechando lazos con las alas más conservadoras. Esta “diplomacia de campaña” busca no solo legitimidad, sino también el respaldo de la diáspora colombiana, un actor cada vez más relevante gracias a las nuevas herramientas de biometría facial implementadas por la Registraduría para facilitar el voto en el exterior.
El Filtro de la ‘Gran Consulta por Colombia’
La coalición de centro-derecha ha definido reglas de juego claras para evitar el canibalismo político de cara al 8 de marzo de 2026:
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Sin segundas oportunidades: Se ha establecido que quien no gane la consulta no podrá ser fórmula vicepresidencial de los ganadores, ni de candidatos externos como De la Espriella o Cepeda.
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Unidad de mando: El ganador tendrá total autonomía para elegir a su vicepresidente, ya sea alguien interno de la coalición o una figura externa que sume nuevos apoyos.
El Factor Uribe y el Destino de Paloma Valencia
Uno de los momentos más comentados ha sido el espaldarazo del expresidente Álvaro Uribe a Paloma Valencia. El pronunciamiento es estratégico: Uribe ha sido enfático en que la victoria pasa por una figura “intachable”, posicionando a Valencia como la punta de lanza del Centro Democrático. No obstante, queda en el aire el interrogante sobre qué sucederá si la senadora no logra avanzar: la disciplina del partido y la capacidad de Uribe para cohesionar los votos hacia un candidato de coalición serán la prueba de fuego para el uribismo.
El “Tatequieto” a la Recolección de Firmas
Finalmente, el Registrador Hernán Penagos ha impulsado un cambio estructural que busca poner orden al caos de los avales ciudadanos. Con más de 28 millones de firmas bajo revisión para 2026, la propuesta de prohibir que un ciudadano firme por múltiples candidatos ataca directamente el mercado ilegal de rúbricas. Aunque esta reforma no aplicaría para el proceso actual, envía un mensaje de transparencia en un sistema que hoy permite que una misma persona aparezca respaldando a múltiples aspirantes, desvirtuando la esencia del apoyo democrático.
Conclusión: La campaña ya no se juega solo en las plazas públicas, sino en la capacidad de los candidatos para respetar las reglas de sus propias coaliciones y adaptarse a un sistema electoral que intenta cerrarle la puerta a las malas prácticas. La moneda está en el aire entre el continuismo que representa Cepeda y la ruptura que propone De la Espriella.


































































