En un panorama político nacional a menudo saturado de retórica y promesas etéreas, el reciente encuentro en La Vega entre el representante Óscar Campo y las comunidades rurales deja una lección clara: la memoria del cemento y el bienestar social tiene una larga vida útil. El respaldo reafirmado por los líderes de este sector no es un cheque en blanco, sino el cobro de una factura de confianza que se emitió hace años. Cuando los habitantes mencionan el Hospital de La Vega o las placas huellas, no están hablando de ideologías; están hablando de la diferencia entre poder trasladar a un enfermo a tiempo o quedar atrapados en el lodo.
El Contraste entre el “Escritorio” y el “Territorio”
La intervención de Campo toca una fibra sensible en el Cauca actual. Su crítica a los “voceros de escritorio” y a los “políticos mudos” resuena en un departamento que atraviesa desafíos de seguridad y desarrollo sin precedentes. La tesis es sencilla pero potente:
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Gestión vs. Discurso: La política se valida en la ejecución (como los proyectos productivos mencionados) y no solo en la oratoria parlamentaria.
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Representación con Carácter: Se exige una voz en el Congreso que no tema incomodar al poder central para defender la realidad local.
El Desafío de la Continuidad
Lo más relevante de este encuentro es la exigencia de la comunidad para que “el plan de inversión regrese”. Esto plantea una pregunta fundamental para la gobernanza regional: ¿Cómo asegurar que el desarrollo sea una política de Estado local y no el esfuerzo aislado de un periodo específico?
La alianza recordada con el exalcalde Oliver Ordóñez Paz subraya que los resultados en el Cauca dependen de una alineación entre el liderazgo regional y la gestión local. Sin esa llave, las obras se detienen y la calidad de vida se estanca.
Conclusión: El apoyo a Óscar Campo en La Vega es un recordatorio de que, en las regiones más apartadas, la política más efectiva sigue siendo la que se puede ver, tocar y usar. En tiempos de incertidumbre, la comunidad prefiere aferrarse a los resultados probados que apostar por la incertidumbre del discurso nuevo pero vacío.


































































