El sistema de salud en Colombia funciona bajo una lógica perversa: entre más lejos se vive de la capital, más frágil se vuelve el hilo que sostiene la vida. En el departamento del Cauca, esta fragilidad no es una estadística; es el rostro de un campesino que regresa a su vereda con las manos vacías porque la EPS no tenía el medicamento, o la angustia de una madre en Popayán que ve cómo la salud de su hijo se desvanece mientras espera una “orden de apoyo” que duerme en el escritorio de un funcionario.
El laberinto de la desidia
El diagnóstico es claro: vivimos en una “Salud a medias”. No se trata solo de falta de infraestructura, sino de una desidia administrativa que ha convertido la atención médica en un trámite humillante. Para los caucanos, el acceso a especialistas se ha vuelto un lujo y la entrega de medicamentos, una lotería. Es inaceptable que el código postal de un ciudadano determine si recibe o no un tratamiento vital. El costo del transporte y el tiempo de desplazamiento desde la zona rural hacia los centros urbanos ya es un sacrificio; recibir un “no hay” como respuesta es, sencillamente, un atropello a la dignidad.
Una legislación con “olor a territorio”
Para cambiar esta realidad, no bastan los debates técnicos en Bogotá. Se requiere, como bien lo plantea la campaña de Nelson Palechor (L-104), legislar con olor a territorio. Esto significa:
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Modelos diferenciados: La salud en las montañas del Cauca no puede gestionarse igual que en el norte de Bogotá.
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Sanciones reales: Las EPS deben entender que jugar con el tiempo de los pacientes tiene consecuencias legales y financieras.
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Descentralización efectiva: La atención debe llegar al paciente, no el paciente mendigar la atención.
La cita con el cambio
El próximo 8 de marzo representa más que una jornada electoral; es un referéndum sobre la vida. El Cauca tiene la oportunidad de elegir voces que no se dejen seducir por el centralismo y que entiendan que su compromiso es con el habitante de la montaña y el ciudadano de a pie en Popayán.
Apoyar propuestas que prioricen la dignidad humana sobre el papeleo burocrático es el primer paso para que la salud deje de ser un privilegio de pocos y se convierta, de una vez por todas, en un derecho real para todos los caucanos.


































































