¿En el corazón del Valle del Patía, donde el sol aprieta pero la voluntad de su gente no se dobla, se respira un aire de expectativa. Desde las calles de El Bordo, el mensaje es claro y contundente: la política tradicional ha dejado de ser una opción para quienes han caminado el territorio con el barro en las botas. Hoy, el respaldo a Víctor Armero no es solo un apoyo electoral; es un reclamo de dignidad.
El Candidato que Camina con el Pueblo
Lo que diferencia a Armero de las figuras de escritorio es su origen y su trayectoria. Cuando decimos que es un “candidato de pueblo para el pueblo”, no estamos usando un eslogan de campaña, sino describiendo una realidad vivida. La gente en El Bordo reconoce en él a alguien que entiende las carencias del sector rural, la falta de oportunidades para los jóvenes y la necesidad urgente de fortalecer nuestra identidad patiana.
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Cercanía sin filtros: No llega con promesas vacías desde la capital; viene del diálogo directo en la plaza y la vereda.
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Prioridad Humana: Bajo la consigna de que “la gente va primero”, su enfoque se centra en lo básico pero esencial: salud, educación y el impulso a nuestra economía local.
Una Nueva Forma de Hacer Política
El fenómeno Víctor Armero en Patía surge de una fatiga colectiva frente a las élites de siempre. El apoyo masivo que se siente en cada esquina de El Bordo demuestra que el electorado ya no busca “patrones”, sino líderes que sean pares.
“La política solo tiene sentido cuando se convierte en un instrumento para mejorar la mesa de los que menos tienen. Si no es para eso, es simple vanidad.”
Conclusión
Apoyar a Víctor Armero desde nuestro rincón del Cauca es apostarle a un proyecto donde el ciudadano de a pie sea el protagonista y no el espectador. El Bordo ya decidió que es momento de que uno de los nuestros tome las riendas, porque solo quien ha vivido la necesidad, tiene la urgencia de solucionarla.


































































