El departamento del Cauca se encuentra en una encrucijada generacional. Por décadas, la juventud caucana ha sido protagonista de luchas sociales, pero pocas veces ha encontrado un eco real en los espacios donde se decide el destino del presupuesto nacional. La reciente propuesta de Nelson Palechor (L104) no es solo un eslogan de campaña; es un llamado a la acción para que el anhelo de cambio se transforme en política pública.
El Presupuesto como Herramienta de Transformación
La política, en su esencia más pragmática, se traduce en recursos. Prometer un mejor futuro sin mencionar el presupuesto nacional es un ejercicio de retórica vacía. Lo que destaca en el planteamiento de Palechor es la claridad de objetivos:
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Gestión de recursos: Buscar una tajada más justa del presupuesto para un departamento que ha dado mucho y recibido poco.
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Inversión con enfoque: No se trata de gastar más, sino de invertir en el capital humano más valioso que tenemos: los jóvenes.
Educación: El Puente hacia la Dignidad
El acceso a la educación tecnológica y superior sigue siendo un privilegio para pocos en las zonas rurales y periféricas de Popayán y el resto del Cauca. Legislar para garantizar este acceso es atacar de raíz la desigualdad. Si un joven caucano tiene las herramientas técnicas, el departamento no solo exportará talento, sino que creará industria y desarrollo propio.
Un Voto de Confianza
La juventud no solo quiere ser escuchada; quiere ser partícipe. El eslogan “L104” representa, en este contexto, una invitación a que las propuestas e ideas de los nuevos liderazgos dejen de ser simples comentarios en redes sociales y se conviertan en proyectos de ley.
“Bienvenidos todos los jóvenes que quieren un mejor futuro para ellos y el Cauca”.
Esta frase no debe tomarse a la ligera. Es un compromiso público de puertas abiertas. El futuro del Cauca no se construye desde la exclusión, sino desde la integración de esa fuerza vibrante, tecnológica y creativa que solo los jóvenes poseen.
Análisis de impacto: Si esta visión logra materializarse en el Congreso, el Cauca dejaría de ser visto únicamente a través del lente del conflicto para ser reconocido como un epicentro de innovación y formación académica. Es hora de que el presupuesto nacional empiece a hablar en clave de educación y juventud.


































































