Vender un vehículo y entregar los papeles “en blanco” ha sido, por décadas, una práctica común pero peligrosamente informal en Colombia. Lo que muchos consideran un gesto de confianza o un ahorro de tiempo es, en realidad, una boca de lobo jurídica. Hoy, los propietarios en el Cauca tienen el reloj en contra: el próximo 6 de febrero de 2026 vence el plazo definitivo para legalizar estos traspasos bajo la figura de “persona indeterminada”.
La advertencia de la Gobernación del Cauca no es un simple recordatorio administrativo; es un salvavidas. El concepto es sencillo pero sus implicaciones son profundas: si usted vendió su moto o carro hace años y nunca registró el cambio de dueño ante el organismo de tránsito, legalmente usted sigue siendo el dueño.
El costo de la informalidad
No se trata solo de un trámite burocrático. Mientras su nombre figure en el registro oficial, usted es el responsable de:
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Impuestos vehiculares: Las deudas se acumulan a su nombre, no al de quien conduce.
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Procesos de cobro coactivo: La Secretaría de Hacienda tiene la facultad de embargar sus cuentas bancarias o bienes para recuperar la cartera morosa.
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Responsabilidad civil y penal: En caso de un accidente grave o un ilícito, el primer llamado a responder ante la justicia será el titular del registro.
La oportunidad del “Paz y Salvo”
El llamado de la Oficina de Rentas es claro: para normalizar esta situación, el primer paso es obtener el paz y salvo del impuesto vehicular. Es una inversión en tranquilidad. La eliminación de la figura de “persona indeterminada” por parte del Ministerio de Transporte significa que, después del 6 de febrero, el camino para desvincularse de un vehículo que ya no posee será mucho más tortuoso, costoso y, en muchos casos, casi imposible sin recurrir a la vía judicial.
Un llamado a la sensatez
La formalización del parque automotor no es solo una meta del Gobierno Departamental para organizar sus finanzas; es una herramienta de protección para el ciudadano. Dejar este trámite para la última semana es comprar un boleto hacia el estrés de las filas y el riesgo de que el sistema colapse o el tiempo se agote.
Si usted tiene un “traspaso abierto” rondando por ahí, no lo piense más. Libérese de una carga que no le pertenece y evite que una venta del pasado se convierta en la pesadilla financiera de su futuro. El plazo es improrrogable; la decisión es suya.


































































