Silvia tiene una magia que pocos lugares en el Cauca poseen. Su aire frío, el colorido de sus días de mercado y la calidez de su gente convergen en un solo epicentro: el parque principal. Recientemente, la administración municipal, a través de la Secretaría de Infraestructura, ha entregado la mejora y reparación de las bancas de este espacio. Podría parecer un cambio pequeño en el inventario de una obra pública, pero en realidad, es una acción que toca directamente la fibra del bienestar social.
El parque es, literalmente, la sala de recibo de nuestro municipio. Es el lugar donde el abuelo descansa tras la jornada, donde el turista se maravilla con la arquitectura local y donde las familias se reúnen a ver pasar la tarde. Al mejorar las bancas, no solo se está reparando madera o metal; se está dignificando el espacio de encuentro y se está enviando un mensaje claro: Silvia merece verse y sentirse bien.
Sin embargo, esta inversión física pierde su valor si no va acompañada de una inversión cívica. El mantenimiento de lo público suele ser visto como una tarea exclusiva del gobierno, cuando en realidad es un contrato compartido. Una banca reparada es una invitación al respeto. Cuidar el mobiliario urbano es una extensión del cuidado que tenemos por nuestra propia casa.
¿Por qué es vital cuidar nuestro parque?
-
Identidad y Tradición: Es el escenario de nuestras festividades y el reflejo de nuestra organización como comunidad.
-
Turismo Sostenible: Un parque impecable es la mejor carta de presentación para quienes dinamizan nuestra economía local.
-
Convivencia: Espacios cómodos y limpios reducen la hostilidad y fomentan el diálogo entre vecinos.
Embellecer a Silvia es posible, pero mantenerla hermosa es un reto diario que nos corresponde a todos. La próxima vez que te sientes en una de estas bancas renovadas, recuerda que ese espacio te pertenece, pero también le pertenece al que vendrá después.
La invitación de la Alcaldía es clara y necesaria: disfrutemos del parque, pero hagámoslo con la consciencia de que lo que es de todos, se cuida con el doble de esmero. Silvia se transforma cuando sus habitantes deciden que el cuidado de lo público sí es una prioridad común.


































































