El desarrollo de nuestro municipio no se mide solo en cifras de producción, sino en la capacidad de nuestra gente para ser dueña de su propio progreso. La reciente entrega de una tostadora de café a la Asociación Mujeres Resilientes del corregimiento de El Pital (MURCAN) es un paso firme en esa dirección: pasar de ser recolectores de materia prima a ser creadores de un producto terminado con sello propio.
Tradicionalmente, el esfuerzo del caficultor se diluye en las cadenas de intermediación. Sin embargo, al dotar a nuestras mujeres resilientes con tecnología de transformación, estamos rompiendo ese ciclo. Una tostadora no es solo una máquina; es la herramienta que permite capturar el valor agregado del grano en el mismo territorio donde se cultiva.
¿Por qué apostar por la transformación local?
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Soberanía Económica: Al procesar el café en El Pital, las ganancias se quedan en las familias de MURCAN, fortaleciendo la economía circular de la vereda.
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Calidad y Marca: Caldono produce café de alta calidad. Tostarlo localmente permite estandarizar perfiles de sabor que pueden competir en mercados especializados.
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Resiliencia Social: El nombre de la asociación no es casualidad. Estas mujeres han transformado el dolor en productividad, demostrando que el agro es el camino más sólido hacia la paz territorial.
Desde la Administración Municipal, tenemos claro que el campo es nuestro mayor activo. Nuestro compromiso no termina con la entrega de maquinaria; continúa con el acompañamiento técnico y la búsqueda de mercados que valoren el esfuerzo de estas productoras.
Cuando apoyamos a una asociación de mujeres, no solo impulsamos un negocio, estamos fortaleciendo el núcleo de nuestra sociedad. Hoy, el café de Caldono huele a esperanza y sabe a progreso hecho por manos de mujer.


































































