El reciente Recorrido Ecológico liderado por la Secretaría de Desarrollo Económico y Ambiental dejó un mensaje agridulce en el territorio. Por un lado, la articulación entre la administración municipal de Jambalo, la Fundación AUSFER y ASOCAMPO demuestra que la colaboración público-privada es el motor necesario para la gestión ambiental. Por otro lado, el hecho de que los camiones se llenaran antes de completar las rutas no es solo un “inconveniente técnico”; es un síntoma de una realidad más profunda.
Un despertar comunitario
Es digno de aplauso que la primera jornada del año haya tenido tal convocatoria. Que los camiones colapsen por la cantidad de residuos recolectados sugiere dos cosas:
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Compromiso ciudadano: Las comunidades rurales están respondiendo al llamado y están dispuestas a limpiar su entorno.
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Acumulación crítica: Existe una deuda histórica de recolección en las veredas que desborda las capacidades planeadas.
El reto de la “Ruta de Abril”
La administración ha pedido disculpas y ha programado una nueva jornada para abril. Sin embargo, la gestión ambiental no puede ser un evento trimestral si aspiramos a un desarrollo sostenible real. El éxito de la próxima jornada dependerá de la capacidad de aprender de este desborde: se requieren más vehículos, frecuencias más cortas o una estrategia de centros de acopio temporal más robusta.
“La recolección es el remedio, pero la reducción y la educación son la cura.”
Hacia un territorio realmente limpio
No basta con recoger; el verdadero triunfo será el día en que los camiones regresen vacíos porque no hay basura que levantar. Mientras llega ese momento, la transparencia de la Secretaría al reconocer las limitaciones logísticas es un paso honesto que genera confianza, pero esa confianza debe ser respaldada con una ejecución impecable en el mes de abril.
El compromiso con el medio ambiente no es una meta, es un proceso de mejora continua. Hoy el territorio está un poco más limpio, pero la lección es clara: la voluntad de la gente está superando la infraestructura actual. Es hora de nivelar la balanza.


































































