La reciente participación del profesor e investigador Jerónimo Antía en la Universidad Latinoamericana de Ciudad de México no es solo un logro institucional para el Poli; es un síntoma de un cambio de paradigma global. Su ponencia, titulada “El necesario punto de equilibrio entre el derecho animal y las tradiciones culturales”, pone el dedo en una llaga que el derecho contemporáneo ya no puede ignorar: ¿dónde termina el respeto a la identidad cultural y dónde comienza la responsabilidad ética hacia los seres sintientes?
El Derecho en la Encrucijada
Históricamente, el Derecho ha sido una herramienta diseñada por y para humanos. Sin embargo, la evolución de nuestra sensibilidad social ha empujado a las cortes a reconocer que los animales no son meros “objetos”, sino sujetos de especial protección. Aquí es donde surge la fricción. México y Colombia, países de raíces profundas y tradiciones mestizas, comparten escenarios donde prácticas ancestrales —desde las riñas de gallos hasta las corralejas— chocan frontalmente con las nuevas leyes de bienestar animal.
El reto no es prohibir por decreto, sino comprender las tensiones éticas y socioculturales para proponer soluciones que no borren la historia, pero que tampoco perpetúen el sufrimiento innecesario.
Un Diálogo Transnacional
La importancia de que el Poli, a través de la Escuela de Derecho y Gobierno y el apoyo de la ORII, ocupe estos espacios internacionales radica en la internacionalización del debate. El derecho animal no puede ser una burbuja local; requiere una mirada comparada. Al intercambiar perspectivas con investigadores de la Universidad Tres Culturas y otros pares internacionales, se construyen redes académicas que permiten entender cómo otros sistemas jurídicos han logrado (o fallado en) equilibrar la balanza.
Hacia un “Equilibrio Necesario”
La propuesta del profesor Antía de buscar un “punto de equilibrio” es valiente. En un mundo polarizado, la academia tiene el deber de ser el puente. No se trata de una lucha de “civilización contra barbarie”, sino de una renegociación del contrato social que incluya a la naturaleza.
¿Qué ganamos con estas ponencias?
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Visibilidad: La investigación del Poli se posiciona en la vanguardia regional.
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Sentido Crítico: Se invita a los estudiantes a ver el derecho como una disciplina viva, no como un conjunto de códigos estáticos.
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Progreso Social: Se fomenta una cultura jurídica que responde a los retos del siglo XXI.
La ciencia jurídica está llamada a evolucionar. Que nuestros docentes lleven estas discusiones a escenarios internacionales no solo enorgullece a la institución, sino que asegura que el Poli sea parte activa en la redacción del futuro de nuestras leyes.


































































