La democracia no se agota en las urnas cada cuatro años para elegir un presidente; se pone a prueba todos los días en la gobernanza de nuestras instituciones locales. Sin embargo, *hoy asistimos a un fenómeno preocupante: la “eternización” de los cargos directivos*. Lo que debería ser un servicio temporal al desarrollo regional se ha transformado, en muchos casos, *en feudos personales donde la arrogancia y el autoritarismo reemplazan a la gestión técnica*.
El argumento es sencillo pero contundente: *el poder absoluto y prolongado corrompe la visión*. Cuando una presidencia o vicepresidencia institucional se vuelve vitalicia, la entidad deja de pertenecer a sus agremiados o ciudadanos para convertirse en el activo de un pequeño círculo. *Es aquí donde nace el temido “comité de aplausos”, ese grupo de privilegiados que, a cambio de lealtad ciega, mantienen el statu quo mientras cierran la puerta a cualquier voz crítica o innovadora*.
*El espejo de la alternancia*
Tomemos ejemplos cercanos. Se menciona que instituciones como la *CRC (Corporación Autónoma Regional del Cauca)* logran avanzar precisamente porque existen límites claros: dos períodos y listo. Ese límite obliga a la eficiencia, a dejar un legado rápido y, sobre todo, *a permitir que nuevas mentes asuman el liderazgo. La alternancia es el mejor antídoto contra la autocracia administrativa*.
Por el contrario, ¿qué sucede en entidades como la *Cámara de Comercio?* Cuando las cabezas se vuelven *“eternas”*, la institución corre el riesgo de *“prostituir” su propósito original*. El empresario de a pie, el que lucha día a día, deja de ser la prioridad para convertirse en un simple espectador de una administración que solo mira *con buenos ojos a quienes se arrodillan o forman parte del círculo íntimo de la dirección*.
*”Una institución que solo apoya a sus amigos no es una agencia de desarrollo; es un club privado financiado con recursos o funciones públicas.”*
*Hacia una reforma de la igualdad*
Es el momento de exigir una *depuración institucional*. No podemos seguir permitiendo que el mérito sea desplazado por la servidumbre. La modificación de los estatutos de estas administraciones no es un capricho, es una necesidad democrática para que:
- *Se limiten los periodos*: Nadie debe atornillarse a un cargo. La renovación garantiza transparencia.
- *Se democratice el apoyo*: El respaldo institucional debe ser para todos los empresarios y ciudadanos, no solo para quienes validan la gestión del directivo de turno.
- *Se elimine el autoritarismo*: La gestión debe basarse en resultados medibles, no en la imposición de voluntades.
*Si queremos un Cauca y un país que realmente progrese, debemos romper los cristales de esos despachos donde se cree que el cargo es una herencia*. La igualdad solo será real cuando el acceso al apoyo institucional no dependa de quién aplauda más fuerte, sino de quién trabaje mejor. *Es hora de cambiar para que todos, y no los mismos de siempre, podamos ver los frutos del desarrollo*.


































































